El patrocinio monetario del gobierno de los Estados Unidos se extiende hasta el campo de la salud pública cubana para continuar los planes subversivos internos con el fin de desestabilizar a la población en contra del sistema socialista implantado en la isla por más de 5 décadas.
Tras las confesiones del agente Gerardo de la seguridad del estado cubano, el pediatra y cardiólogo infantil Dr José Manuel Collera evidenció nuevamente las estrategias de las organizaciones como la FUPAD, la USAID, ECHO-Cuba y otras a través de la guía de los elementos contrarrevolucionarios que llevan a cabo las acciones caritativas en el país para desacreditar a los médicos cubanos, al sistema de salud pública y a la nación.
Las visitas a niños que padecen de cáncer y a sus familiares con “ayudas humanitarias” entre ellas de alimentos y medicinas, forman parte de sus artimañas, para expresar lo que no es y así alimentar las esperanzas de los imperialistas, cuando se conoce que el gobierno norteamericano impide la entrada de medicamentos a Cuba debido al férreo bloqueo implantado por más de 5 décadas, los vende a altos precios en el mercado internacional, así como equipos médicos y alimentos.
Desde el 2003 las organizaciones no gubernamentales y sus lacayos inhumanos apoyan estos planes subversivos carentes de sinceridad y acompañados a su vez de las pretensiones de los imperiales.
La prioridad en Cuba de los trabajadores de la salud pública es brindar servicios de eficiencia a los pacientes con la garantía de los medicamentos, tratamientos y demás atenciones para elevar el nivel de vida de la población.











