Si alguien me preguntara qué representa para Cuba la historia de los cinco héroes, no demoraría en responder: Toda una leyenda de enorme trascendencia en el proceso histórico del país, no solo por lo que significa en el contexto espiritual, ideológico y revolucionario, también por toda la carga emocional y humana que contiene la entrega incondicional de René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio, hombres que además de proteger del terrorismo a los seres humanos de bien, estimulan a nivel internacional el valor de la solidaridad.
Ante el llamado de los familiares de los cinco y del pueblo cubano, cientos de comités de solidaridad en el mundo han hecho suya la convocatoria de Olga Salanueva, esposa de René González cuando expresó: Para romper el silencio necesitamos ganar el corazón del pueblo de Estados Unidos.
Naciones de todo el planeta exigen libertad para los antiterroristas cubanos, Irma Sehwerert, madre de René, agradece el apoyo constante de Cuba, de la dirección del país, y el perenne aliento de Fidel.
Elizabeth Palmeiro, esposa de Ramón, denuncia al gobierno de los Estados Unidos por dilatar las visas de visitas que una vez al año tienen derecho de realizar la familia, morosidad con la cual causan más sufrimiento y dolor a los cinco. Este tipo de tortura psicológica se traduce en expresión de castigo a la heroicidad y convicción demostrada por René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio.
En esta gran batalla no pueden olvidarse nombres como el inolvidable abogado Leonard Weinglass, catalogado por la madre de Antonio Guerrero, Mirtha Rodríguez, como digno representante de la paz.
Tampoco puede obviarse al sacerdote británico Geoffrey Bottoms coordinador del Movimiento de Solidaridad con los Cinco (CSC), en Reino Unido que el 26 de febrero de 2004 aseveró: Con Estados Unidos buscando cualquier pretexto para una posible agresión a Cuba en su “Guerra contra el terrorismo”, es más vital que nunca que estos hombres sean reivindicados y regresen a sus hogares con sus familias.
A ellos se suman otros como el popular actor estadounidense Danny Glover y el incansable abogado cubano Roberto González Sehwerert, hermano del héroe René González.
Interminable resultaría la lista, todos los que aparecen en ella fortalecen el espíritu de los cinco y les recuerdan que no están solos. Algún día se abrirán las puertas de las prisiones y Ramón, Gerardo, Fernando, Antonio y René recibirán los rayos del sol como recompensa de haberles enseñado al mundo la maravillosa acción de la vida, esa que se pinta con el color de la esperanza justo cuando el corazón se siente dueño y protagonista de un gesto, un abrazo, una causa justa, un agradecimiento eterno y merecido.
Cierro esta página retomando lo expuesto por la activista argentina Alicia Jrapko cuando dijo: La causa de los cinco es nuestra propia causa, y por eso la lucha por su libertad no es solo un compromiso, sino una obligación de todos los seres que aman la paz y la justicia.











