Cinco héroes cubanos se dejan conducir con el amor de lo visible. A pesar del tiempo que llevan confinados  no pierden la confianza de aprovechar al máximo las cosas espirituales. DÃa a dÃa se levantan dispuestos a obrar y seguir la pelea de resistir y jamás claudicar.
La vida que les rodea la dibujan de esperanzas, destierran de ella todo soplo de fatiga y dolor y asumen  cada jornada con la mirada puesta en el futuro.
René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio describen el presente y confÃan en la verdad, única fuerza que puede punzar con aguijones ardientes la ceguera de los soberbios para los cuales no existirá el mayor de los consuelos , esos que durante más de 14 años han alimentado la calumnia serán oprimidos y atormentados ante tamaña injusticia.
Cuando ese momento llegue se presentarán los inocentes, los justos, con gran persistencia contra los que los angustiaron para dictar solo ellos la sentencia final, para juzgar a los arrogantes mortales que seguros estamos se estremecerán cuando la justicia se imponga ante la ignominia.
Los antiterroristas cubanos poseen el don de amar incondicionalmente la patria, no temen a la muerte, ni al tormento, ni al juicio, porque se saben amados y respetados en el mundo.
Pese al confinamiento ellos hacen lo que quieren hacer y  se sienten seguros, apoyados por cientos de comités de solidaridad en todo el orbe que en plazas, avenidas y ciudades exigen ¡Libertad para los Cinco¡ .
Desde sus celdas Ramón, Gerardo, Antonio y Fernando,  y René, desde su libertad supervisada irradian luz, albor de perpetua alegrÃa que los motiva a ejercitarse intensamente en la vida, en la pasión, el amor patrio, en todos los espacios donde hallar   siempre algo útil.
Seguros de que el tiempo perdido jamás vuelve, sà fortalecen virtudes, ternuras y sentimientos humanos que ni ventiscas, ni soledades pueden aniquilar porque en ellos siempre se puede encontrar la paz, la agradable consolación y la admirable familiaridad.
René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio  se sentirán héroes de por vida. Nada ni nadie podrá ya jamás mancillar el corazón de los Cinco. Desde la patria que les espera les sabemos vencedores, reflejos eternos de dignidad, héroes universales, herederos y protagonistas de una historia que conmueve e incita a no claudicar.











