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Opinión

Vargas y las críticas al manejo del pitcheo de Industriales

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Lázaro Vargas, mánager del equipo de béisbol de Industriales.La post-temporada del béisbol cubano dejó en evidencia cómo debe manejar un director de equipo a un lanzador y a sus staff de abridores y relevistas. Aunque si bien es cierto existe una deuda con esta estrategia desde hace ya algún tiempo en las Series Nacionales; mánager que titubean y quedan mal parados a la hora de extraer a un pitcher de la lomita.

 

Durante el tercer juego de la final entre Ciego de Ávila e Industriales Roger Machado dejó a su as de triunfo, Vladimir García, lanzar el noveno inning, ganaba su juego 3-1 y su brazo ya se percibía con cierta tendencia al agotamiento. Luego de haberlo dejado iniciar esa entrada a Vladimir le conectaron tres indiscutibles seguidos: Juan Carlos Torriente, Rudy Reyes y Alexander Mayeta y fue entonces cuando Roger sacó a su lanzador para  introducir a un relevo, en este caso Yander Guevara, otro abridor.

La estrategia del director avileño fue nefasta, cayó en diez entradas 4-3 y muchos se preguntarían que habría pasado si hubiese relevado en el noveno un nuevo brazo. O la otra variante, si ya le dio el voto de confianza a su carta de triunfo pues por qué no lo dejó trabajar más después de haber entrado en complicaciones y que se hubiese auto-relevado el mismo.

Imagino que Roger trató de que Vladimir le cerrara a todo tren el juego y si se enredaba la situación pues iría otro lanzador en el rescate.

Lo difícil y complejo para un estratega es saber cuándo es la situación exacta para traer a un nuevo lanzador. Si todavía puede dársele un voto de confianza o si ya es hora de abrirle paso a otro porque su brazo está extenuado y los registros de velocidad dan fe de que ha descendido considerablemente.

Sparky Anderson un especialista de las Grandes Ligas norteamericanas sobre la cuestión que se aborda dijo una vez a la prensa:

Un buen mánager nunca deja que un lanzador que le esté lanzando un buen juego lo llegue a perder, si estás en las últimas dos entradas y el chico te ha lanzado un buen partido, déjalo hasta que veas que puede perderlo, pues es mejor que él salga sin decisión a que pierdas el partido. Nunca se debe olvidar que lo importante es ganar el juego”.

Algunos lanzadores le piden a sus mánager que no lo extraigan del box, y los directores deben conocer a sus lanzadores para saber en qué situación se encuentra y si es capaz de salir de las dificultades, su coraje, el temple.

Por otra parte Lázaro Vargas fue cuestionado sobre la utilización de sus lanzadores. Comentan que Machado le ganó la partida en mover mejor sus piezas, y le criticaron:“ ¿Acaso Vargas no pudo echar mano a Antonio Romero, Darwing Beltrán, Frank Montieh (a pesar de estar recientemente restablecido de afecciones estomacales) o el propio Antonio Romero? Todos con mucho mayor kilometraje, mejor rendimiento y más flema que el novato Adrián Sosa, quien por demás solo tenía 7.1 entradas de actuación en la etapa regular. “

El avezado preparador de pitcheo de los Industriales José Elósegui no pudo salvar el pellejo de Vargas a la hora de utilizar su staff, que en varias oportunidades, ante el asombro de muchos, dejó trabajar en demasía a jóvenes jugadores de la capital. En ocasiones el director de los Industriales optó por un hombre para abrir y lo extrajo enseguida, muestra de la falta de confianza en su elección.

Felipe Alou, experimentado mánager del béisbol rentado estadounidense dijo: “Nunca saques a tu lanzador muy temprano del juego, aunque le hayan hecho varias carreras…y mucho menos si es un buen lanzador”.

Otros reconocen que: “Para mí los lanzadores abridores tienen que salir a lanzar nueve entradas, todas las noches, yo no quiero abridor de cinco ni seis entradas, nada más. Esos son abridores baratos,” dijo el dirigente Mike Hargrove. “Yo sé que es imposible que lo puedan hacer cada vez que salgan al montículo, pero esa debe ser la meta, y yo estoy preparado para cuando parezca que no lo logran, entonces traer ayuda del bullpen”.

Cada cual tiene su libreto a la hora de cómo conducir sus lanzadores y no puedo ser camisa de fuerza o dogma de fe porque alguien dijo esto es así. La dialéctica de la vida nos dice que hay que analizar las situaciones concretas donde se mueve el juego.

Por ejemplo Víctor Mesa confía en todo su staff y lo utiliza sin pensarlo dos veces. Hay juegos donde desfilan uno tras otro sobre la lomita hasta que uno le resuelva la situación. Hace unos días declaró que el utiliza esta táctica porque cuando era jugador activo nada le incomodaba más que le trajeran un brazo nuevo a lanzar, al que había que adaptarse.

El conocimiento de los lanzadores y el trabajo con ellos debe ser garantía a cada salida del terreno: como dijo Sparky Anderson “No hay nada más gratificante en la vida que tener un buen amigo y un buen bullpen en quien confiar.”

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