Al escuchar estas cinco palabras: Caravana Pastores por la paz, el alma se reconforta y se cautiva de esperanza:
Para los cubanos todos, los hombres y mujeres que desafÃan lÃmites, traspasan fronteras y abren camino entre la maleza, representan ese amigo leal que con sus manos de pan de trigo es capaz de construir el presente y solidificar el tiempo futuro.
El pasado sábado 21 de julio, integrantes de la Caravana Pastores por la paz arribaron a la isla con su ayuda humanitaria. La ciudad de la Habana les vio ondear banderas cubanas que no escaparon del lente de una cámara fotográfica, de la vista de un espectador, del corazón de un pueblo, donde todo el mundo cuenta, canta, sonrÃe y expone ¡Siempre se puede más!
En un viaje impulsado por el inmenso deseo de hacer del vocablo injerencia un término hueco, amigos solidarios, en su mayorÃa pertenecientes a la nación estadounidense que por más de 50 años se ha empeñado en dañar la obra que construimos en Cuba, demostraron al mundo poseer ese don hecho a los hombres traducido en la capacidad de asumir una actitud consecuente y patentizar a pesar de las diferencias polÃticas que en muchas partes del planeta tierra existen seres de carne y hueso prestos a criticar hasta la saciedad la imposición de una decisión injusta, sádica e inhumana como lo es sin dudas el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra la Revolución Cubana.
Hasta los dÃas finales del corriente mes, los caravanistas extranjeros compartirán experiencias imborrables, de esas que se atesoran por sus valores humanos, su madurez y la pasión que responde y siempre sigue los dictámenes del corazón.
Desde 1992 fructifica esta iniciativa alimentada por el amor. El reverendo Lucius Walker, su principal inspirador, continúa de pie. Su espÃritu humanitario y de solidaridad germina y se multiplica, por eso hoy sus seguidores le honran y hacen valer que la espiritualidad y el respeto a los hombres deben latir en cada salida y puesta de sol, en cada envés de estrellas, en la alegrÃa y la tristeza, en la pobreza y riqueza, en la excelencia cordial, en la vida toda.











