Cotidianidad en la historia de la Asamblea de Guáimaro
- Escrito por Gelsy Rodríguez Rivero
- Publicado en Locales
Guáimaro, 11 abr.- Era sábado aquel 10 de abril de 1869, día fresco y seco porque había empezado la primavera, en un bonito pueblo que se hallaba de gala, porque era el momento de venir todos a la villa, y los guaimareños llegaron para abrazar a los fundadores.
Desde el viernes nueve se esperaba la llegada de los 15 delegados que participarían en la Asamblea de Guáimaro, y fue jornada de fiesta hasta la noche.
Los representantes de Oriente venían con grados de general y coroneles, y atuendo elegantes, los camagüeyanos vestidos de campesinos y con grados de capitán. Pero Agramonte sabía que venía a un acontecimiento y para tal se preparó, pidiéndole en una carta a su esposa la ropa adecuada.
Los asambleístas se reunieron por primera vez en un local de la calle Príncipe, cerca de donde está hoy el restaurante ‘El Taurino’, a las ocho de la mañana. Allí eligieron la mesa y se les dio la tarea a los secretarios de redactar la carta magna.
Al terminar, un compatriota guaimareño, José María García, brindó su casa para la segunda sesión; estaba donde se alza ahora el Museo General del municipio, pero de la construcción original solo queda el tinajón.
Retomaron la Asamblea a las cuatro de la tarde. Agramonte y Zambrana, los secretarios, traían el texto, que manejaba las ideas más liberadas. Discutieron hasta las ocho de la noche mientras Agramonte dictaba los artículos de pie. Entre ellos, el 24 reflejaba claramente que todos los cubanos eran enteramente libres, en un acto jurídico.
Aquella Primera Constitución se firmó ya al anochecer, y allí se adoptaron también como símbolos patrios la bandera de la estrella solitaria y el escudo de la palma real, aunque la bandera de Céspedes también estaría presente en los acontecimientos más importantes.
Fueron días de júbilo que no terminó el 10; el 12 de abril fue la toma de posesión de Céspedes como presidente de la naciente República, y el 14 se alzó la voz de la mujer cubana a través de la valiente Ana Betancourt de Mora, quien adelantándose a su tiempo proclamó la emancipación de las féminas. Ella estaba en Guáimaro acompañando a su esposo Ignacio Mora, delegado a la Asamblea.
Pero lo principal, fue el logro de la unidad. En Guáimaro nació la República y la nación, jurídicamente respaldada, aquel 10 de abril de 1869.
Así, escuchando estas palabras del investigador guaimareño Desiderio Borroto Fernández, a pesar de haber pasado 145 años de aquel histórico acontecimiento, me sentí más cerca de la historia, de Guáimaro y de mis raíces de cubana.