Dos hermanos de pura sangre cubana
- Escrito por Dilia Acosta Cruz
- Publicado en Gente de Pueblo
Los hermanos maternos Dariel Díaz Pérez y Julio César Ramos Pérez son campesinos usufructuarios, altos productores, de la Cooperativa de Créditos y Servicios Pepito Tey, de Guáimaro Sur, en la capital del municipio de Guáimaro, en la provincia de Camagüey.
Tienen su finca en la zona de Vega Nueva, donde fomentan la guayaba enana, el aguacate de injerto, la cría de gallinas ponedoras y para la obtención de carne de ave, tienen un convenio con el estado de 60 cebas iníciales, casi a punto de comercializarse con el Porcino Provincial camagüeyano, producen leche de vaca y se preparan para cebar algunos machos vacunos.
Integralmente están entre los mejores seis campesinos de esa base campesina productora de alimentos agropecuarios para la familia y el pueblo guaimareño, el cual recibió de ellos en enero y abril de este año 30 quintales y 80 libras de frijol colorado, de primera calidad, cosechado en difíciles condiciones de secano pero con excelente salud.
Cuando llegaron 5 años atrás a esas tres caballerías de tierra, totalmente infestadas de marabú y aroma y entregadas en usufructo gratuito por el gobierno revolucionario,iban con una mano adelante y la otra detrás, Yanet Ayra Hernández, licenciada en Computación y esposa de Dariel, estaba embarazada de su niño y dejaron su casa confortable y bonita para vivir en el rancho de piso de tierra donde coexisten en plena Finca El Porvenir desde 2009.
El nombre de la hacienda dice mucho de las aspiraciones de esos tres jóvenes que hoy están a punto de pagar la deuda final de los 100 mil pesos de créditos que les otorgó el banco para que se asentaran y produjeran comida, se recuperaran de las deudas contraídas y se convencieran de que la tierra da riquezas maravillosas y frutos grandiosos.
Esta familia guaimareña sembró comida para su masa animal, lo hizo para el sustento familiar y para la venta al estado a través de Acopio, y aunque están urgidos de una turbina eléctrica y de la electricidad propia que hoy toman de una tendedera autorizada por la empresa eléctrica de la provincia de Las Tunas, pero que no les alcanza para los menesteres del riego mecanizado, siguen soñando y creando bienestar con sus jóvenes y fuertes manos y mentes.
Requieren que su cooperativa les ayude con la compra de la cubierta para techar la nueva nave de cerdos con la cual piensan llegar a 150 puercos en la ceba a finales de junio, y para montar una segunda nave para la cría y ceba de pollos, no obstante, continúan la batalla por la producción y el mejoramiento de las condiciones para producir cada vez más.
Hoy deben deshacerse de los pollitos pequeños que obtienen en condiciones de incubación porque las aves no caben en el reducido espacio que antes dedicaban a la cría de conejos, en la actualidad salvajes en toda la finca, aun así se mantienen sembrando maíz y mucha yuca para que no les falte el pienso y ampliar los volúmenes de huevos con los cuales llegar a los centros de educación y salud.
Qué gran energía positiva y qué ganas tan pujantes tienen esos hermanos Dariel y Julio César, también Yaneth y hasta el pequeño de 4 años de nombre Saiko ,de trabajar y tener una vida holgada y recrearse un poquito después de tantos años de privaciones y sacrificio en esa finca campesina.
Mucho camino y dificultades les faltan por vencer pero los 3 saben que tienen en su finca El Porvenir una joya de muchos quilates, un diamante en bruto que brilla con luz propia y que les resarce ya desvelos y penurias.
El solo hecho de poder llevar a la mesa la yuca, cosechados por ellos, el potaje de frijoles colorados, el huevo, el pedazo de pollo y de puerco, comerse y hasta vender las saludables y hermosas guayabas enanas que allí producen, es una reliquia y una bendición que les dio la vida, y que agradecen con esa fuerza y ese brillo propios de la retadora e indetenible juventud.