Alejandrito, desfila por vez primera
- Escrito por Niurka Rivero Navarro
- Publicado en Primero de Mayo
Es Alejandro Estrada Romero un pionero que experimenta el placer de aprender a leer y escribir. Con sus ojos pícaros y el entusiasmo que le caracteriza me habla de vocales, consonantes, de las clases de artes plásticas que tanto le gustan.
Sentados en el portal de su casa, ubicada en la calle Máximo Gómez Número seis del consejo popular Guáimaro Norte, el carismático niño me enseña lo ajustado que le queda su uniforme escolar por el volumen de su cuerpo, de pronto sonríe y me dice: “Este Primero de mayo junto a mamá y papá desfilaré en el Día Internacional de los Trabajadores”.
Al escuchar sus palabras no pude contener la emoción y en solo segundos la retrospectiva se apoderó de mi mente, recordé las fiestas del proletariado que experimenté en mi niñez, el bullicio de la gente, la alegría del pueblo, las enérgicas consignas.
Motivada por la plática le conté a Alejandrito tan imperecederas anécdotas que despertaron en él las preguntas: por qué la marcha, por qué las pancartas, por qué tantas banderas. Dispuesta expliqué al pequeño los detalles y con la sagacidad que le caracteriza expresó: “Eso mismo nos contó la maestra”.
Su rostro bisoño delataba el deseo de experimentar algo nuevo, algo que segura estoy resultará para él, inolvidable.
Junto a su mamá Odalis, degusté la sabrosa taza de café, momento que aprovechó Alejandro para enseñarme el sombrero que su papá Rafael le compró, prenda típica del campesino cubano con la imagen de la enseña nacional colorida y victoriosa.
La despedida dejó en mí el sabor de un mágico encuentro. Alejandrito tomó mi mano y con voz tierna me dijo ¡Te espero en la plaza!
Así cierro esta breve historia que decidí compartir con todos. Así finalizó mi gratificante vivencia en la que un infante de SEIS años, alumno del primer grado de la escuela Antonio Maceo en Guáimaro, se alista para marchar junto a sus padres en homenaje al día de los trabajadores.
Alejandro Estrada Romero, es un reparador de sueños que sorprende, un niño que a su corta edad, agradece la suerte de haber nacido en Cuba.