Apuntes de Guáimaro en su cumpleaños
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Hechos Históricos
Guáimaro, 10 feb.- Uno de los pueblos más antiguos de Camagüey, celebra hoy el aniversario 224 de su fundación, fecha que convida al recuento, a recorrer el pasado y enorgullecernos del presente.
¿Conoce usted amigo internauta por qué recibe la región más oriental de la demarcación agramontina el nombre de Guáimaro? La respuesta es solo una: Por la existencia de un árbol de propiedades medicinales, beneficioso para la alimentación del ganado e ideal para las mujeres después del parto, pues de sus hojas elaboraban infusiones que le facilitaban aumentar el flujo de la leche materna. Ese provechoso árbol identificado con el apelativo Guáimaro, abundaba en la zona ubicada desde el río Las Cabreras hasta la costa sur de la actual provincia Granma.
En la división establecida por los españoles, Guáimaro se convierte en hato, pero según criterios del estudioso de la historia local, el guaimareño José Ramón Cuquejo, aunque no hay documento que avale el apunte, Guáimaro ya existía desde 1593.
En el tomo único (1627 y 1628) de Silvestre de Balboa, aparece la comarca como un hato que poco a poco varía sus dimensiones. Un grupo de personas conocidas como particioneros compran parte del hato que pertenecía a Francisca González, viuda de Hernando Morales.
Estas son breves reseñas de los inicios de una región que sobresale en las páginas de la historia como escenario del primer alzamiento cubano contra España, en San Francisco de Jucaral, el cuatro de julio de 1851, por los independentistas de Joaquín de Agüero y Agüero. La misma que acogió en 1869 a hidalgos mambises preñados de arrojo y ansias de libertad, protagonistas de la trascendental Asamblea Nacional del Pueblo cubano que aprobó y promulgó la primera Constitución de la República en Armas.
Es Guáimaro además, la cuna donde la insigne patriota camagüeyana Ana Betancourt de Mora proclamó el pleno derecho de la mujer a la emancipación.
Retroceder en el tiempo no sólo despierta la remembranza, también obliga a detenernos en el corazón de una villa quemada por sus pobladores, el 10 de mayo de 1869, que prefirieron verla arder, antes que caer nuevamente en manos de España. Sobre este acontecimiento expuso José Martí: “Con sus manos prendieron la corona de hogueras a la santa ciudad, y cuando cerró la noche se reflejaba en el cielo el sacrificio”.
Guáimaro, orgullo de sus hijos
Satisfechos de la historia y agradecidos del presente, los hijos del Guáimaro redentor respiran el aire del campo y lo mezclan con la brisa citadina, binomio que les inspira a laborar con amor, edificar obras humanas y reverenciar el ejemplo de todos los que hicieron posible disfrutar las bondades de una tierra ganadera por excelencia.
“Guáimaro es sinónimo de cubanía, es mi tierra, mi tierra camagüeyana. Aquí forjé mi familia, mi esencia como hombre trabajador. Hoy, jubilado pero no retirado porque continuaré aportándole a la sociedad hasta el último aliento, me deleita caminar por las calles de mi ciudad, Cuna de la Constitución cubana”. Así opina Delso Maceo Viñales, guaimareño que jamás olvida sus raíces.
“Me encanta mi región, su historia, sus parajes naturales, su gente. Pertenezco a la Asociación de Discapacitados Físico
Motores del territorio, practico el ajedrez y para mí es un honor representar a mi municipio en lides provinciales y nacionales. Soy un campeón y eso se lo debo a la energía de mi Guáimaro, siempre “al centro de todo”, como asevera en uno de sus poemas el coterráneo, destacado escritor, Diusmel Machado Estrada”. Son palabras de Annerys Vázquez Conesa, trabajador del Instituto de Deporte, Educación Física y Recreación (INDER), guaimareño satisfecho de vivir en una urbe que invita, inspira y complace no sólo a sus moradores también a todo el que decida visitarla.

“Es mi pueblo bello en su arquitectura, solidario por el calor de su gente, apacible, aquí nos sentimos bien, unidos como una gran familia. Para mi Guáimaro querido en su día de fundación ¡Felicidades!”
El deseo de Romilio Figueredo se multiplica en el corazón de todos los pobladores que hoy festejan el cumpleaños 224 de Guáimaro, abrigo y altar de hombres y mujeres laboriosos prestos a edificar con amor las conquistas del futuro.
Décimas dedicadas a Guáimaro
Reportaje por el aniversario 224 de la ciudad de Guáimaro