Mujer discapacitada, engendra maravillas
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Gente de Pueblo
Feb, 2015.- El entusiasmo de Iraida Muñoz Sifonte, guaimareña integrante de la Asociación de Limitados Físico Motores (ACLIFIM), sobresale como fuente de inspiración para los que como ella hacen suya la máxima martiana: “No hay mayor dificultad que suficiente amor no conquiste”.
Siempre activa, amparada por su silla de ruedas que le ayuda a andar por las calles de la ciudad, Iraida obsequia a todos su sonrisa. Esta apasionada mujer nació el 21 de enero de 1959. Por azar del destino sufrió de Poliomielitis y con altas dosis de voluntad y esfuerzo demostró que ante su incapacidad motriz, el amor también engendra maravillas.
Iraida es ejemplo a seguir, musa inspiradora, campeona de las grandes, por eso, porque ha sabido ganarse el respeto y admiración de sus coterráneos, se le conoce en la ciudad Cuna de la Constitución como la “inigualable gloria deportiva”. El por qué de la afirmación se sustenta en logros inolvidables. La niña que sufrió Parálisis Infantil, gracias a su energía y a las posibilidades que ofrece la Revolución cubana batalló y se transformó en la joven que un día optó por convertirse en defensora del atletismo y así lo hizo.
Testigo fiel de que los sueños se transforman en realidades, exhibe en su currículo los títulos que la acreditan como ganadora de cinco medallas de plata en la segunda edición de los ‘Juegos Centroamericanos sobre Sillas de Ruedas’, celebrados en el año 1997, en el Salvador. A su lista de resultados anexa también el cuarto lugar en todas las modalidades del atletismo y el tercer puesto en el primer medio-maratón de 21 kilómetros, durante los octavo ‘Juegos Panamericanos sobre Sillas de Ruedas’ acontecidos en Puerto Rico.
Segura de que la esperanza no defrauda, Iraida Muñoz Sifonte en su etapa como deportista activa participó en todas las competiciones a nivel nacional y alcanzó en ellas las medallas de oro y plata. Compitió en los maratones y se inscribió en cinco ediciones del evento Marabana. Fue la única mujer de la nación cubana que en silla de ruedas enfrentó en dos ocasiones la carrera de 42 kilómetros.
Esta cubana guaimareña, sufre además de un desprendimiento en la retina, lo que le impidió continuar en las competiciones deportivas. Iraida no tuvo hijos pero ganó un millón de amigos y atesora una familia que nunca la desampara. En las actividades deportivas, políticas, culturales, siempre es la primera.
Para el pueblo que hoy aplaude su gesto amable, perseverancia y su lucha por ratificar que nada nos hace diferentes, Iraida Muñoz Sifonte brilla por su grandeza humana y perenne convicción de saberse útil.
