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Cupido iluminó dos vidas en penumbras

  • Publicado en Gente de Pueblo

Damián Escanel y su esposa Yaneris Labrada.Feb, 2015.- Localizar a Damián Escanel Romero y Yaneris Labrada Martínez no fue difícil porque todo el mundo los conoce en el pueblo de Guáimaro. Tal vez por la lección de vida que comparten o por la naturaleza afable y sencilla de este muchacho y esta muchacha que pueden tocarse, amarse, comunicarse y verse, no a través de sus ojos a los que la vida les impidió ver la luz, pero sí con el corazón que en su doble carácter de enamorado declara sentirse pleno, satisfecho, feliz.

El recibimiento en su casa no pudo ser más hospitalario, esta vez la mamá de Damián había salido pero su abuela Elsa, estaba allí, cerca de su adorado nieto que pronto sentirá el llanto de su pequeño Jesús, sí, porque en los primeros días del mes de marzo, Damián y Yaneris experimentarán la indescriptible emoción de ser papá y mamá.

Después de excusarme por lo inoportuno de mi visita no planificada, sin más preámbulos se entabló el dialogó. Conocí que Yaneris es de Campechuela, municipio granmense. Supe que gusta declamar, escribe poesías, integra la nómina de los radioaficionados hace tres años, tiene cuatro hermanos y descubrió a Damián gracias a un amigo que le dio su número de teléfono, ella le llamó, y al escucharlo, la voz del guaimareño le cautivó.

La conversación con la pareja fluyó libre al punto de dejar a un lado los formalismos de una entrevista periodística, claro que no olvidé los requerimientos de la profesión, pero la frescura y expresividad de Damián, ciego de nacimiento a causa de Glaucoma y Yaneris, desde los dos años y medio por Hidrocefalia, verificó mucho más la grandeza humana que atesoran y esa manera inigualable de luchar, salir adelante y enfrentar la vida.

Varias interrogantes revelaron claras y apasionadas respuestas. El cinco de agosto de 2014, luego de experimentar la mágica idea de vivir juntos desde el ocho de enero de 2013, los protagonistas de esta historia decidieron formalizar el matrimonio.

En el recuento una expresión de Damián provocó la más espontánea de las sonrisas: “Cuando Yaneris me visitó por primera vez, comentó que regresaría a su casa en tres días y ya ves, lleva dos años y un mes”, dicho esto las manos de ambos se unieron como las raíces de las orquídeas cuando se adueñan del tronco para alimentarse, embellecer la naturaleza, vivir y perdurar.

Yaneris Labrada, esposa de Damián, en la recta final de su embarazo.