Desafío el destino con mi pierna derecha
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Gente de Pueblo
Mar, 2015.- Fernando Gómez Castellano supo enseguida que cumpliría lo prometido. Al verme llegar, con alegría me recibió en su nueva casa, el regalo más especial recibido en el 2014 con sello de compromiso de una Revolución que respeta y venera.
Nando, como cariñosamente le conoce la gente de pueblo esperaba la entrevista. Días antes compartió conmigo su testimonio de vida, razón que me motivó a visitarlo nuevamente, esta vez, con el objetivo de conocer cómo asume sus días, sin su pierna izquierda, en compañía de sus muletas y la silla de ruedas que les permiten sentirse hombre pleno, agricultor, capaz de hacer valer lo expuesto por el actor Charles Chaplin cuando dijo: “Que nuestros esfuerzos desafíen las imposibilidades. Recordad que las grandes proezas de la historia fueron conquistas de lo que parecía imposible”.
Periodista: Después de la amputación de su pierna izquierda ¿Qué es lo que más sorprende al Fernando de hoy?
Fernando Gómez Castellano: Mi fuerza de voluntad. Hay días que amanezco con un dolor insoportable y logro combatirlo con pastillas, con mi inspiración y amor por la tierra.
P: De su niñez ¿Qué puede contarnos?
F.G: Nací el 26 de agosto de 1950 en Galbis, zona rural del municipio Guáimaro. Allí aprendí junto a mi padre Fernando Gómez Capote, que en gloria esté, a sembrar, trabajar y cuidar dos vaquitas, único sustento de la familia. Usé zapatos por primera vez a los nueve años. Cuando triunfó la Revolución el 1ro de enero de 1959, entusiasmado salí a la calle y entoné un fragmento de la canción del cantautor cubano Carlos Puebla que dice: “Se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar”. Triunfó Fidel, sí, el líder histórico que por suerte aún nos acompaña.
P: ¿Qué diferencias existen entre el Fernando de antes del triunfo revolucionario y el Fernando de estos tiempos?
F.G: Muchas. Los años vividos antes del 59 los recuerdo con tristeza y dolor, eso sí, nunca me faltó el amor de mis padres. Hoy, me declaro un cubano orgulloso. Aprendí los oficios de chofer, carpintero y albañil. Trabajé durante nueve años en el sector de Comunales. Fui reconocido cinco veces con la condición de Vanguardia Nacional y ahora, ya jubilado por mi problema de salud, mantengo el mismo entusiasmo y dedico tiempo a sembrar en mi pequeño patio, como ves, reverdecido.
P: ¿La mayor satisfacción del Fernando trabajador?
F.G: El parque dedicado a los Cinco Héroes de la República de Cuba, sí, el que muchos visitan tardes y noches para conversar y distraerse. No imaginas cuanto me enorgullece saber que legué para la posteridad esa humana obra que un día despertó en mi mente y con el apoyo de muchos pude transformarla en realidad.
P: ¿Cómo desea Fernando que se le recuerde?
F.G: Sabes, me encanta la música mexicana y la soledad. Vivo en una casa confortable, en ella recibo visitas de amigos y la de mi único hijo Yusdanis Gómez Rojas. A él le digo: “El día que muera quiero me recuerden como el hombre que nació sin fortuna y desafió el destino de frente. Ah, que no lloren, ni me pongan flores ni velas, eso sí, botellas de vino. A pesar de los pesares, la vida es bella”.




