Camagüey... competir siendo refuerzo
- Escrito por Adelante Digital
- Publicado en Camagüey
Camagüey.- Alguno que otro los ha llamado “consuelo de perdedores” y nadie pone en duda cuánto daría cualquier equipo para no verse en la circunstancia de tener que aportarlos; sin embargo, los refuerzos están ahí y para nóminas como Camagüey han devenido casi en la única forma de extender la serie más allá de los primeros 45 juegos.
Vistiendo otras camisetas se han lucido hombres como William Luis, Marino Luis o Alexander Ayala, e incluso dos Toros han celebrado bajo otras banderas los títulos de los dos últimos campeonatos (Dairon Varona con Villa Clara y Yormani Socarrás a las órdenes de Pinar del Río).
Este año cuatro figuras fueron convidadas a incluirse en alguna de las nóminas que continuarían en acción. En ese caso se encontraron los conocidos Vicyohandri Odelín y Norge Luis Ruiz, y el zurdo Dariel Góngora y el jardinero Dairon Blanco.
Los dos primeros tuvieron campañas más que discretas: en la segunda fase el “Viyo” no pudo ganar y archivó cinco descalabros, con estratosférico 6.44 en promedio de carreras limpias, y Norge Luis perdió más de lo que ganó (3-4) y vio ascender más de dos puntos su registro de limpias (4.53 en la ronda de ocho, 3.26 a lo largo del campeonato).
En sus hojas de anotaciones cabe señalar la negativa relevancia de Odelín en cuanto a jonrones permitidos (10, primero) y derrotas (10, segundo entre los serpentineros en lidia); mientras, el muchacho de Rubirosa lograba salvar la honrilla apuntándose octavo en PCL y cuarto respecto a los ponches (85 en 18 salidas).
No hay que romperse la cabeza para comprobar que las mejores actuaciones del cuarteto corrieron por cuenta de Góngora y Blanco. Aunque la postemporada puede brindar nuevas oportunidades al zurdo de los Alazanes, en su compendio de la serie 54 ya puede inscribir los tres triunfos que le aportó a la tropa dirigida por Carlos Martí y los 66 ponches que repartió en 86.1; su mayor interrogante queda en la efectividad, que en el segmento élite descendió hasta 5.20 (por 2.52 en el capítulo de las 16 selecciones).
Por último, toca abordar el caso de Dairon Blanco. Si de oportunidades aprovechadas se trata, nadie mejor que este muchacho para tomar la palabra. Al respecto solo tres estadísticas: .333 de average con hombres sobre las almohadillas, tres extrabases y .450 de slugging en la misma situación, todo un hitman que en ocasiones recuerda a otras figuras de un somatotipo similar que en décadas precedentes demostraron sus habilidades para jugar pelota.
Cuatro representantes no son rasero suficiente como para medir el estado del béisbol en Camagüey, pero tampoco pueden obviarse a la hora de trazar pronósticos. Por lo visto en la Serie Nacional, que ahora entra en su fase conclusiva, y lo que en casa muestra la campaña provincial, el pitcheo será el punto crítico en cualquier plan de preparación. Sobre la lomita nacen o mueren las pretensiones tricolores.