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Un saltimbanqui convoca a reciclar

  • Publicado en Gente de Pueblo

El Promotor Cultural Pablo Muñoz o 'Payaso Natilla' ofrece una actividad cultural en el Seminternado Joaquín de Agüero y Agüero en Guáimaro. May, 2015.- Supe de su presentación en la escuela primaria Joaquín de Agüero y Agüero, en Guáimaro. Pretendo no perder de su mágico espectáculo ni un solo detalle. Temprano acudo al recinto estudiantil donde su amplia plaza acoge a cientos de pioneros atentos a la propuesta cultural.

Sonrisas y pícaras miradas, vislumbran por doquier, de pronto un carismático payaso aparece en el escenario y en solo segundos se escuchan montones de aplausos. Sí, es Natilla, siempre gracioso, auténtico y presto a compartir su alegría, sabiduría y creatividad.

Rápido me ubico detrás de un árbol de tronco robusto, como si jugará a los escondidos. El silbato delata el aviso: La actividad va a comenzar.

Un traje pintoresco resalta entre todos, la peluca diseñada con los colores de una azucarada chambelona sobresale iluminada por los rayos del sol, la nariz redonda de color rojo intenso aporta el toque perfecto al maquillaje del artista que no escatima a la hora de manifestar su amor por el arte y su devoción por los niños.

Bailes, poemas, cantos y adivinanzas, se unen con el objetivo de repartir alegrías a los rostros bisoños que adoran el momento. A la cita no faltan los invitados, el poeta Diusmel Machado Estrada hace de las suyas en compañía de su pequeño, aprovecha la oportunidad y da lectura al poema Retando el entorno, del joven escritor guaimareño Randol Machado Hernández.

El calor infantil se fusiona con el ardor de la jornada, una sugerencia muy divertida se adueña del lente de mi cámara de principio a fin, chicos y grandes la disfrutan, y es que Natilla atesora la magia de entretener, complacer, educar e instruir.

Continúo oculta, termina la función y el hombre pequeño comienza a despojarse de su disfraz, retira la pintura de su rostro y se descubre ante todos, “es Pablito mi vecino”, exclama uno de los niños, muy cerca se escucha otra voz, “él trabaja en la Galería de Arte Municipal y es un excelente promotor cultural”. No hay dudas, Natilla o Pablito, son la misma persona.

Este creador de la región más oriental de Camagüey, ha sabido ganarse el corazón de los infantes, los mismos que aplauden sus actuaciones, los mismos que admiran como el también artesano, confecciona maravillas reciclando pomos plásticos en desuso.

Pablo Muñoz o el payaso Natilla, no imagina que su actuación la capté en mi cámara fotográfica. Tampoco sabe que fui testigo de su dinámica explicación. Con la gracia y ternura que le brota de sus venas manifestó a los niños su interés de despertar el atractivo de reciclar desde la perspectiva del arte y lo más grandioso, el sueño convertido en realidad, sí, el de compartir sus conocimientos con alumnos de cuarto grado que desde ya, se declaran sus sucesores.

La visita sorpresa no pudo ser más atractiva, me sentí niña en mi cuerpo de mujer, artista en mi profesión de periodista, satisfecha de lo experimentado, razones que me impulsan a abrazarle como muestra de gratitud. Su asombro mágicamente lo mezcla con un apretón de manos que al unísono hace nacer la expresión: “Trabajar para los niños es mi pasión, eso lo asegura Pablo y lo ratifica el payaso Natilla”.