África, continente de selvas, desiertos y esforzadas mujeres
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/Editado por: Bárbara Cortellán Conesa.
- Publicado en Cultura
May, 2016.- Cuando este miércoles el calendario marcó el Día de África muchos pensaron en esa gran península unida al Asia por el istmo de Suez. Otros repasaron en su mente lo leído una y otra vez en los libros relacionado con sus costas bastantes regulares, la escasez de puertos y ensenadas y por supuesto, el apunte que jamás puede faltar, su naturaleza, caracterizada por grandes contrastes, razón por la cual África es conocida también como el continente de las contradicciones. Siendo una masa de tierra de extensión gigantesca, apenas cuenta con varios miles de kilómetros de costas y sólo un verdadero puerto, la bahía Delagoa en las costas del Indico.
África es sin dudas esa península que supo ganarse los honores de continente, ríos caudalosos pero relativamente cortos la distinguen. Bosques inmensos de tupida vegetación y variada y abundante vida animal frente a tórridos y extensos desiertos deshabitados y hasta las bondades del clima templado en plena zona tropical, debido a la altitud de las mesetas, le imprimen también ese toque único que sorprende al visitante, al investigador, al estudiante, al ávido lector.
El misterio que durante cientos de años acompañó su nombre, la convirtió en escenario ideal de relatos fantásticos que acentuaron su inmerecida fama de tierra peligrosa.
Después de estos detalles vale la pena adentrarnos por ejemplo en la vida de la mujer africana. En ellas la inquietud se manifiesta como un algo cotidiano, la esperanza no se pierde y el esfuerzo que las cobija no se desvanece.
Hoy día el tema de la igualdad se ha convertido en uno de los más debatidos en el continente y es a la vez uno de los que menos soluciones ha recibido. Existe aún una enorme distancia entre los discursos oficiales y la realidad que continúa siendo desfavorable para las mujeres, el por qué, subsiste una amplia diferencia entre los dispositivos jurídicos y la práctica acerca de las discriminaciones impuestas al sexo femenino.
En lo relacionado a la educación y la salud, muchas de las africanas son marginadas en algunos casos por no tener capacidades básicas para ejercer un empleo.
En la atención sanitaria, piden a gritos disminuyan los índices de mortalidad materna y que los gobiernos provean de más cuidado a la salud de las mujeres.
El peso de la producción de alimentos lo llevan a cuestas las africanas, con una participación significativa en la agricultura, por mucho tiempo, ellas, sí, las mujeres del África han constituido el 70 % de la fuerza de trabajo en el campo.
En esta jornada vale el homenaje para las que más sufren por los conflictos, para las que soportan con estoicismo asombroso la pérdida de familiares, para las que paso a paso han sabido fortalecer el sustento para sí y para sus hijos. Este cuadro difícil y real pone al descubierto que África corre el riesgo de una carencia de población femenina, única en el mundo, de ahí la necesidad que no sólo en ese día, también en los que restan del año los gobiernos, instituciones, organizaciones y sociedades, atiendan con urgencia esta problemática, responsabilidad también de la comunidad internacional.