Cinco hombres viven para servir a su patria
- Escrito por Niurka Rivero Navarro
- Publicado en Noticias sobre los Cinco Antiterroristas Cubanos
Sep, 2016.- Los cinco héroes cubanos que por más de 16 años soportaron el trato inhumano y vengativo en celdas de máxima seguridad en los Estados Unidos, hoy más que nunca, libres ya en Cuba, sienten la satisfacción de sonreír bajo el sol que durante largo tiempo les fue negado.
En este mes de septiembre la historia de los compatriotas que tanta ternura despertaron en el planeta tierra, vuelve viva, latente, ya sea en las páginas de libros imperecederos, trabajos periodísticos o escritos digitales. En todos destaca el empeño y dedicación de cientos de Comités de Solidaridad que, a lo largo y ancho del mundo, aportaron ese hálito de esperanza a las sentimentales tardes vividas por René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio, en las inolvidables jornadas de injusto encierro.
Ellos, nuestros y del mundo, agradecen la magia que atesora la estrella de la defensa, el respaldo, el apoyo, estrella que fulgura como diamante vivo en la historia escrita con tanto coraje y decoro por los protagonistas de una leyenda que estremeció al universo.
Durante 16 años, a los cinco, en prisiones frías y oscuras les acompañó el silencio, la verdad y la fuerza de millones de hermanos en todo el orbe se transformó en trinchera de lucha, trinchera que puso fin a tamaña injusticia ratificando así que la unidad vence tormentas y renace con la fuerza de manos, almas, corazones y cuerpos, capaces de demostrar que solo el amor engendra la maravilla.
En la actualidad, René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio, rodeados del cariño de un pueblo enérgico, mantienen vigente el compromiso de vencer y siempre amar, amar intensamente.
Con sus pulsos firmes batallan, no olvidan lo experimentado y se manifiestan orgullosos de ser hijos de una nación que durante 16 largos años transformó campos y ciudades en grandiosos escenarios abiertos al reclamo de libertad de cinco hombres que no temen a las sombras. También exigió la patria que se abrieran las puertas de las vetustas prisiones para que René, Ramón, Fernando, Gerardo y Antonio certificaran como lo hacen hoy, la fortaleza de un pacto de amor trascendente distinguido con el nombre de Cuba.