Abrazados a la paz, el mundo será uno solo
- Escrito por Niurka Rivero Navarro
- Publicado en Opinión
Se
p, 2016.- A través de la memoria también trasciende la noticia, ella nos actualiza en el tiempo y es capaz de posibilitar ese recorrido retrospectivo que tanto se agradece cuando optamos por rememorar la información ingeniosa, importante, novedosa y de mucho impacto.
La expresión "Proclamo solemnemente a América Latina y el Caribe como zona de paz", se patentiza con mayor fuerza por estos días de septiembre en el I Seminario Internacional Realidades y Desafíos de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, que desde el pasado miércoles acontece en la capital del país.
Emitida por el presidente cubano Raúl Castro, en La Habana, el 20 de enero de 2014, durante la última jornada de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la contundente frase, estimula la defensa de la estabilidad de la región y patentiza que la paz es un anhelo de los pueblos y su conservación es un elemento circunstancial para las naciones del mundo.
En los actuales desafíos que enfrentan las regiones latinoamericanas y caribeñas destaca como palabra de orden, el término UNIDAD, única vía para erradicar el hambre, la pobreza y las desigualdades sociales.
Todo un manifiesto, una declaración a favor de la vida, se multiplica en Latinoamérica y el Caribe. Prevalece la lucha por vivir en paz como buenos vecinos, no decae el empeño que aboga por el respeto al derecho inalienable de todo Estado para elegir su sistema político, económico y social, y tampoco descansa ante el empeño de garantizar de una vez y para siempre la convivencia pacífica entre los países.
El pasado miércoles, en muchas partes del planeta tierra se celebró el Día Internacional de la Paz, declaración hecha pública por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 21 de septiembre de 2001.
Cuba sigue siendo un ejemplo de país que trabaja por el desarrollo sostenible, isla que con su proyecto revolucionario supo erradicar desigualdades, por esas y muchas otras razones representa hoy todo un escenario latinoamericano y caribeño que aboga por el respeto a la soberanía, a la autodeterminación, la integridad territorial, la protección y promoción de todos los derechos humanos, la ciudadanía y la democracia.