Fidel pervive en el oriente camagüeyano
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Locales

Guáimaro, 2 dic.- Se acerca la Caravana de la Libertad en ella, en una urna de cedro cubierta con la bandera de la estrella solitaria, que ya no es solitaria porque está acompañada del respeto, admiración y gratitud de los pueblos de América y el mundo, se trasladan hasta el cementerio Santa Ifigenia en Santiago de Cuba las cenizas de Fidel, el Fidel Castro universal.
Camagüey le despide y el oriente heroico le abre sus puertas, son 'las 10:30 a.m.' la ciudad en silencio, aquí se escribe la historia.
Como aquel 4 de enero de 1959 entra Fidel victorioso a la Cuna de la Constitución, el hombre símbolo de la lucha por la libertad de Cuba y los pueblos de América. Una vez más el héroe del Moncada se ratifica de pie, el Camagüey vive sin dudas un momento excepcional, lleno de fe, colmado de humanos destinos. Las frases ¡Viva Fidel! ¡Gracias Fidel! ¡Fidel Vive! ¡Yo Soy Fidel! se multiplican.
Aquí está el pueblo, aquí están los cubanos que tienen la palabra, los que el líder de la Revolución dignificó hasta su último aliento. Este memorable suceso se abre ante los ojos y veo, sí, veo más, veo que Fidel Castro Ruz no murió, veo más, veo que Fidel se inmortalizó.
Hoy más que nunca los camagüeyanos guaimareños, cubanos todos, de Occidente a Oriente llevamos adelante su máxima, la que asevera ¡Venceremos! como bien dijo Fidel y hoy la historia lo recuerda: “Si tuvimos fe en aquellas montañas, cuando éramos sólo un puñado de hombres ¿cómo no vamos a tenerla hoy, cuando nos respalda un pueblo entero, generoso y valiente?”
Las cenizas del héroe inmortalizado recorren la ciudad donde el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes compuso su canción ‘La Conchita’, avanza el cortejo y justo en el lugar conocido geográficamente como la división Camagüey-Tunas, entra nuevamente Fidel triunfante al Oriente del país, el Oriente de su infancia, donde siempre tuvo la inspiración de los más altos ideales, el Oriente que como él mismo afirmó se hicieron realidad los sueños de la isla, el Oriente que crecerá parejo con la Cuba de todos.
Este 2 de diciembre de 2016, un mar de cabezas negras y blancas, de machetes, de sombreros guajiros le ofrendan el adiós eterno a Fidel. Desde el Guáimaro histórico y redentor, desde el Camagüey pletórico de vergüenza, se escucha el clamor de cientos, miles de voces enardecidas que reafirman el eterno compromiso con los principios del concepto Revolución.
La Caravana de la Libertad se adentra en la provincia Las Tunas, en la patriótica brisa destaca la expresión ¡Gracias Fidel! por transformar sueños en realidades, por esta Cuba repleta de escuelas y no de cuarteles, colmada de maestros, médicos, campesinos, profesionales, gente de pueblo, soldados rebeldes, prestos a defender la Revolución.
Desde la Cuna de la Constitución un abrazo fidelista. ¡Hasta la Victoria Siempre!


