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Cuando Guáimaro le dijo Hasta Siempre Comandante a Fidel

  • Publicado en Por siempre Fidel

Fidel Castro Ruz por siempre en el corazón de los guaimareños.

Dic, 2016.- La ciudad enmudeció en ese justo instante. Antes y después del paso del Comandante invicto por sus calles era un eco infinito: Yo Soy Fidel, repetía, pero en el momento exacto en que vio pasar ante sus ojos las cenizas del hombre-símbolo en urna de cedro abrazada por la bandera, no pudo más que callar, quedar en silencio. El dolor, el respeto, el amor, era lo que escuchaba la historia.

La ciudad enmudeció y yo hablé. Narraba, no podía callar. El ruido del helicóptero me ayudó a hacerlo más alto y contundente cuando la voz se me rajaba. Apreté el micrófono muy fuerte cuando sentí que la mano me temblaba, y seguí. Lo tenía ahí, ante mí, y fue entonces cuando tuve que crecerme; no estaba permitido ablandarse, no me lo perdonaría nunca.

Respiré y seguí. Fidel también me enseñó a ser fuerte hasta en los momentos más difíciles, a empinarse como nos alentó Mariana, en la hora decisiva de la Patria.

Miré el armón y le hablé, le dije lo que quería, lo que sentía. Le hablé en nombre del pueblo de Guáimaro, de mi Camagüey. Le honré.

Qué pasaba a mi lado no sé. Luego vi las fotos. Yo no tengo mías, yo hablaba, grabé en el corazón.

Fue rápido…interminable.

Y lo vi alejarse por el centro de la ciudad, que otra vez gritaba: ¡Yo Soy Fidel!

Eran las 10:30 a.m. del 2 de diciembre de 2016, y su ejemplo, se hizo LUZ.

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