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Más razones para seguir queriendo

  • Publicado en Opinión

Cuba se alista para despedir el año y recibir un nuevo enero más comprometidos con la Revolución.

Dic, 2016.- El fin de año se acerca. Se siente en el ambiente. Se respira fiesta, a pesar de las ausencias, porque no hay tributo mejor para los que no están que seguir adelante con la fuerza de su ejemplo y su recuerdo bien custodiado en el rincón más preciado del corazón.

El barrio se alborota. La chispa se enciende. Cambia la imagen de las calles y sus gentes. En casa se echa agua por doquier para "despojarla" de todo lo malo. Limpieza general, le dicen, porque con ella se tira lo obsoleto, lo inútil, y se abre espacio a la renovación. Los corrales de puercos, algunos improvisados, dejan escapar los llantos cerdunos, ahora por comida, en horas será por el fin. Unos a otros se vocean, gestionan, se ayudan. Hay que conseguir el carbón, la leña, la púa. Todo debe quedar listo ya para el asado y el fetecún.

Las jabas andan sueltas. Hay que buscar la cerveza, el ron, el vino, la sidra, lo que sea que cada quien disfruta para el brindis; también las chucherías para los muchachos, la yuca, la ensalada, la música, el adorno que le falta al arbolito.

Son días de ajetreo en la familia y la comunidad. Hay revolución en todos los sentidos. Unos y otros se ponen de acuerdo para compartir (gastos y emociones). Incluso están los que hasta rompen una alcancía destinada a la celebración de la fecha, como quien invierte en un trozo de felicidad junto a los suyos, unidos todos.

Y es que recibir el año nuevo de fiesta es tradición del pueblo cubano, más del guaimareño. Cada quien acorde a sus creencias, pero todos celebran la vida y apuestan por los sueños. Están los que queman el muñeco que personifica el año viejo para dejar atrás todo tipo de ataduras, otros cogen maleta en mano y cargados de ilusiones dan la vuelta a la manzana, como buen augurio para la concreción de nuevos proyectos, también llueven los cubos de agua que han pasado por las distintas habitaciones de la casa para que recojan todas las energías negativas, y se tira a la calle, para que entre la esperanza.

Cuando justo den las 12 de la medianoche este 31 de diciembre, otra vez se multiplicarán las emociones. Se sentirán los abrazos sinceros, los besos fieles, las felicitaciones agradecidas. Se pensará en silencio en los ausentes. Parientes, amigos, vecinos, saldrán para unirse en esta gran familia que es Cuba, vivir con ganas el presente y mirar confiados al futuro. Brindaremos a la salud de todos, por lo logrado y lo que está por venir, porque nos sobran razones para seguir queriendo.