Hombre de cultura, director apasionado
- Escrito por Niurka Rivero Navarro
- Publicado en Locales

Ene, 2017.- El talento le brota como la espuma a la ola. La inteligencia es su don, el mismo que le ha permitido ser reconocido a nivel municipal, provincial, nacional. Él sabe de buena tinta navegar con seguridad por los mares de la literatura, la historia, la pintura y el teatro, última manifestación artística premiada con el mayor reconocimiento, el del pueblo ávido de disfrutar todo lo que el arte de las máscaras es capaz de obsequiar abrazado a la realidad y a la ficción.
Con perspicacia y voluntad, el protagonista de esta historia transformó en realidad un sueño: La Sociedad del Teatro en Guáimaro, fundada el 22 de octubre de 2008, integrada por aficionados que triunfaron entre bambalinas, sumaron adeptos, complacieron y despertaron el gusto por ese amigo de milenios.
Obras como Te sigo esperando del escritor, actor, director, productor, cantante, declamador, presentador de programas y narrador Héctor Quintero y Las pericas del dramaturgo y novelista cubano Nicolás Dorr sorprendieron al auditórium que en la ciudad cuna de la Constitución decidían salir de sus hogares y visitar la Casa de la Cultura Luz Palomares García, allí las lunetas asaltadas por un público deseoso de propuestas teatrales resultaban pocas, los pasillos se repletaban de niños, jóvenes y adultos que no perdían de los espectáculos ni un solo detalle.
La sala a media luz delataba que la función estaba por comenzar, el amplio telón se abría y en el escenario el proscenio parecía pequeño ante el inmenso amor de los integrantes del grupo, que jóvenes e inexpertos lograban despertar en los espectadores el más agradecido de los aplausos. En noches de presentaciones salían complacidos, los tímidos, los enamorados, los soñadores, los artistas.
Este resultado satisfacía al gremio y mucho más al hombre culto y sincero que estudiaba los personajes, escudriñaba libros de cuentos e historias, decía adiós al sueño y buenos días al trabajo. Él es importante por su modo de batallar por la cultura, por el amor a su terruño, el mismo que le vio nacer, crecer, desarrollarse, el mismo que le motiva e inspira a escribir, rememorar, crear y amar.
Como su nombre delata, es un ser humano de gran personalidad, fiel y entregado, leal a quienes ama, el hijo que encuentra paz en sus padres y abuelos, el profesional pletórico de conocimientos, el guaimareño intelectual que todos aman y respetan. Él es Desidero Borroto Fernández, director de teatro, master en Cultura Latinoamericana, cubano de estos y para todos los tiempos.