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Cubano universal símbolo de historia, presente y futuro

  • Publicado en José Martí

José Martí el más universal de todos los cubanos.

Guáimaro, 25 ene.- Enaltecer la figura del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, es convocatoria perenne para la nueva generación guaimareña, especialmente los pinos nuevos comprometidos con la defensa de la obra humana que desde el 1ro de enero de 1959 vio la luz y supo transformase en faro y guía del mundo y la América toda.

Desde hace varios días y hasta el venidero 28 del corriente mes, los centros estudiantiles del territorio materializan un amplio plan de actividades en saludo al aniversario 164 de natalicio del Apóstol de la Independencia, acciones que permiten el acercamiento oportuno, merecido y necesario a la vida del hombre cordial y cortés, humanista y firme en sus convicciones.

Matutinos especiales, actos revolucionarios, concursos de dibujo, conferencias, eventos de literatura, entre otros, forman parte de las propuestas protagonizadas por alumnos y educadores de la región más oriental de Camagüey.

Al empeño de rememorar la grandeza del patriota que murió “de cara al sol” a los 42 años se suman también trabajadores y cederistas del municipio que con responsabilidad y mucha disciplina asumen retos y cumplen con los principios del concepto Revolución, emitido por el Comandante invicto e inmortal Fidel Castro Ruz el 1ro de mayo de 2000 en la Plaza de la Revolución José Martí.

Este miércoles 25 de enero de 2016 cuando toda la isla mayor de las Antillas recuerda dos meses de la partida física del líder eterno Fidel, la figura de José Martí renace limpia y fecunda siempre al servicio de los más altos ideales, los mismos que niños, jóvenes y adultos en Guáimaro han jurado defender.

Sólo restan tres jornadas para que cientos de antorchas desfilen por las calles de la ciudad escenario de la firma de la primera Constitución de la República en Armas, la misma que también ocupó espacio en los escritos de Martí cuando dijo:

“Un mes después, se ordenó con 24 horas de plazo para la devastación, salvar del enemigo, por el fuego, al pueblo sagrado, y darle ruinas donde esperaban fortalezas. Ni las madres lloraron, ni los hombres vacilaron, ni el flojo corazón se puso a ver cómo caían aquellos cedros y caobas. Con sus manos prendieron la corona de hogueras a la santa ciudad, y cuando cerró la noche se reflejaba en el cielo el sacrificio. Ardía, rugía, silbaba el fuego grande y puro, en la casa de la Constitución ardía más alto y bello”.