Fiesta literaria en Cuba pica y se extiende
- Escrito por Niurka Rivero Navarro
- Publicado en Opinión

Febrero, 2017.- Culminó la 26 Feria Internacional del Libro de La Habana (FIL), sí, cerró sus imaginarias cortinas en la capital del país para iniciar desde hoy el largo y fructífero recorrido por otras 15 sedes ubicadas en el resto de las provincias cubanas prestas desde ya a recibir los valiosos ejemplares y redescubrir la vibra de escritores y poetas empeñados en hacer crecer el acervo cultural de los ávidos lectores.
La mayor fiesta literaria que año tras año acontece en la isla siempre en el mes de febrero pone al descubierto las visibles virtudes de los creadores y la sensibilidad profunda que emana de ellos.
En este ‘2017’ 45 países llegaron a la fortaleza de San Carlos de la Cabaña para protagonizar la cita dedicada esta vez al intelectual Armando Hart Dávalos, distinguido el pasado lunes 13 de febrero con el Premio Nacional de Periodismo José Martí y homenajear al líder invicto y por siempre inmortal Fidel Castro Ruz.
La nación invitada Canadá, no sólo recibió el amor del pueblo cubano, también se llevó a casa el Gran Premio al mejor stand del evento por su originalidad, uso eficaz del área e interacción con el público.
1400 título fueron puestos a la venta, 301 500 forman parte ya de la biblioteca personal de los que no quisieron perderse del espectáculo ni un sólo detalle.
Vale resaltar la presencia de 173 escritores, el amplio plan de actividades materializadas para complacer a chicos y grandes, las novecientas presentaciones de libros y revistas y la valiosa noticia que recorrió por estos días el universo informativo relacionada con los textos más galardonados disponibles para todos los lectores, entre ellos: Raúl Castro. Un hombre en Revolución, de Nikolai S. Leonov. Editorial Capitán San Luis, distinguido con el Gran Premio.
Sin dudas la 26 Feria Internacional del Libro de La Habana (FIL) ratificó su sello propio de distinción traducido en guía para el conocimiento recíproco entre autor y espectador, preñado del enorme bagaje artístico de los escritores nacionales y foráneos que conciben el arte de las letras como un patrimonio de las masas.
En el jolgorio estuvo presente Fidel, el guía absuelto por la historia, el lector más avezado, el sempiterno impulsor del acontecimiento. Los libros presentados ahondan en el ideario y el accionar del guerrillero del tiempo, personalidad clave de la historia del siglo XX.
Para los seguidores de su incomparable accionar resultó un regalo poder adquirir la obra Fidel Castro ¿Qué se encontró al triunfo de la Revolución?, de Juan Carlos Rodríguez, toda una compilación de testimonios gráficos y textuales sobre cuáles eran las problemáticas de la Cuba de ‘1959’ y la forma concreta en que el dirigente revolucionario las resolvió.
Niños, jóvenes y adultos caminaron por el amplio espacio diseñado con el objetivo de cultivar el intelecto. En él quedó el reflejo de una celebración cubana e internacional pletórica de entusiasmo, bañada por el azul del mar y la inconfundible melodía de las olas, allí, en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña la cultura literaria recibió a cientos, miles de visitantes atentos a las variadas propuestas, muchas de ellas de raigambre criolla.
Finalizó la Feria Internacional del Libro de La Habana en su vigésima sexta edición en la capital del verde caimán, más, tanta es su popularidad que desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, la entrañable e inolvidable convocatoria entre los sueños y las memorias seguirá celebrándose hasta terminar en la provincia Santiago de Cuba el próximo 16 de abril.



