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Maceo y Che, ramas del tronco de la Revolución

  • Publicado en Opinión

Che y Maceo, dos hombres y un mismo ideal.

Para cualquier persona ajena a la historia y la cultura cubanas, pudiera ser muy difícil establecer un nexo entre Antonio de la Caridad Maceo Grajales, nacido el 14 de junio de 1845 en la otrora calle Providencia No. 16, hoy Calle Los Maceo No 207, Santiago de Cuba y Ernesto Guevara de la Serna, nacido el 14 de junio de 1928 en Rosario, Santa Fe, Argentina.

Lo cierto es que estos dos hombres, vivieron, lucharon, disfrutaron, sufrieron, amaron, soñaron y murieron en contextos diferentes, sin embargo, tenían una visión del mundo que unió su legado y en Cuba sembraron y cultivaron el árbol de la Revolución, que ha ramificado a Latinoamérica, Asia y África, brindado frutos de solidaridad.

De una familia entregada por entero a la lucha, rodeado de hermanos que como él, fueron inculcados por su madre en el amor a la patria y el deber de defenderla, Antonio, cuyo apelativo de “Titán de Bronce” se ganaría luego en el fragor de los combates, fue un hombre al que más de 20 impactos de balas no bastaron para frenarlo, pues lo alentaba en la lucha su vivencia de los horrores de la colonización y la pérdida de sus congéneres, ante la cara más fea del coloniaje, la pobreza.

Ochenta y tres años después vino al mundo el “Che”, como trascendió Ernesto Guevara, mote que según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) “En Argentina, el uso de la expresión denota confianza” y no podía inspirar otra cosa un hombre que aunque su familia tenía recursos económicos, fue educado en la modestia, el desinterés y la solidaridad, valores que después esparció como ejemplo en toda la América neocolonial e incluso África, y especialmente en Cuba, donde le debemos mucho a su memoria, no por gusto es nuestro “Guerrillero Heroico”.

Por eso este 14 de junio dediquémosle un pensamiento a estos hombres que desde sus épocas sembraron la semilla del árbol que hoy habitamos, pero si lo que le dedicamos es una buena acción, sería el mayor agradecimiento.