Amor y pasión, engendran maravillas
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales

Guáimaro, 20 dic.- Los instructores de arte constituyen una fuente de incalculable valor en la formación de la cultura general de la sociedad cubana, por tal motivo su labor en los centros educacionales es útil y necesaria.
Con su presencia en los recintos estudiantiles se trata de educar el carácter en la danza, el teatro, la pintura, la literatura y la música, géneros que enaltecen el patrimonio cultural cubano.
En el más oriental de los municipios camagüeyanos los integrantes de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, fortalecen su trabajo, mediante un horario dedicado a la enseñanza de las distintas manifestaciones artísticas dentro del proceso docente, lo que permite a los alumnos adquirir habilidades.
Por su parte, en la casa de instrucción ‘Luz Palomares García’, los instructores de mayor experiencia junto a la fuerza mayoritariamente joven, se vinculan a las plazas, círculos sociales y comunidades intrincadas para llevar el arte y la cultura, acciones que le hacen sentir más útiles en el empeño de hacer valer la frase martiana que asevera “Ser cultos es el único modo de ser libres”.
En las salas de televisión ubicadas en zonas alejadas de los núcleos urbanos, se realizan actividades culturales y recreativas dirigidas a motivar en la población el amor por el arte y formar el talento propio de esas demarcaciones rurales.
Próximos a celebrar en la nación el Día del Educador, el sector cultural se suma al agasajo no sólo con propuestas que ratifican el desarrollo del arte en todas sus manifestaciones, también el compromiso del movimiento juvenil que agrupa a los 39 guaimareños egresados de las Escuelas de Instructores de Arte fundadas al calor de la Batalla de Ideas, de aportar puntos a favor de la espiritualidad humana y las facultades intelectuales del hombre.