De educadora a lectora de tabaquería
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales

Guáimaro, 21 dic.- Emocionante resulta esperar el '22 de diciembre', Día del Educador en todo el archipiélago cubano. Este ‘2017’ se celebra el aniversario 56 de la declaración de la isla como territorio libre de analfabetismo, razón suficiente para homenajear a los que contribuyeron y contribuyen con su granito de arena a la hermosa obra de instruir, enseñar y preparar al hombre para la vida.
A la guaimareña Diosaira Herrera Ronquillo solo basta observarla para comprender lo mucho que promete y así lo demostró durante sus 18 años dedicados al magisterio, profesión que hizo suya al punto de hoy atesorar en su libro de memorias anécdotas maravillosas que comparte con los que al verla en la calle aún la llaman profe y es que la protagonista de este tiempo de comentario se ganó ese derecho, por eso hoy recibe la felicitación de los que con tanto amor educó.
La inspiradora de esta página fue también directora municipal del sector de la Cultura en el municipio, laboró en la Sede Universitaria y en la actualidad cultiva frutos como lectora de tabaquería en la Unidad Empresarial Básica Escogida de Tabaco Ernesto Guevara de la Serna, en el más oriental de los territorios camagüeyanos.
Desde ayer 20 y hasta este ‘21 de diciembre’ Diosaira Herrera Ronquillo participa en el IV Encuentro Nacional de Lectores de Tabaquería con sede en el Centro Hispanoamericano de la Cultura, ubicado en la capital del país.
En el importante certamen expone la investigación: Aportes de las lecturas de tabaquería y centros de beneficio, trabajo que valida no sólo bonitas experiencias, también el reconocimiento al arte de leer a los tabaqueros y fomentar en ellos sentimientos de espiritualidad y humanismo.
Una educadora guaimareña devenida lectora de tabaquería no olvida las épocas en que impartía clases a sus alumnos, períodos que le enseñaron a ser mejor pedagoga y mejor persona, ella, Diosaira Herrera Ronquillo, dignifica con su labor los 152 años de una tradición que comenzó en ‘1865’ en la fábrica El Fígaro, por idea del sindicalista Saturnino Martínez, y fue declarada el 22 de noviembre de 2012 Patrimonio Cultural de la Nación.
