Memorias encontradas inspiran y convocan
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales

Ene, 2018.- El primer mes del año en Cuba siempre se enorgullece por el protagonismo de los jóvenes, nueva generación con muchos motivos para continuar firme en el honroso camino de edificar la patria.
En el más oriental de los municipios camagüeyanos la interrogante ¿Por qué luchamos? encuentra varias respuestas todas inspiradas en legados que convocan al compromiso, la fidelidad, al hacer juntos por un futuro más humano y mejor.
La juventud guaimareña tiene memoria, no olvida y lo más importante, jamás claudica.
En el presente enero se repasa la historia, una y otra vez vuelven a la mente pasajes de la lucha revolucionaria encabezada por hombres y mujeres pletóricos de altruismo que impulsados por la fortaleza de la ideología rebelde identificada con el nombre 'Movimiento 26 de Julio', transformaron en realidad el sueño de emancipar a Cuba.
Para defender la gloria alcanzada lucha la nueva generación en Guáimaro, gremio entusiasta apegado a la isla mayor de las Antillas, que es y será siempre lo primero en el pensamiento de los hacedores del mañana. Hoy más que nunca están presentes los rostros de los héroes avalados por la honradez y una obra inmensa, ofrenda de devoción por la isla que tanto agradece entre muchos a los independentistas, a los valientes barbudos de la Sierra Maestra, a Fidel Castro Ruz, Frank País, José Antonio Echeverría, y a los hermanos Luis Rodolfo y Sergio Enrique Saíz Montes de Oca, asesinados el 13 de agosto de 1957, a la edad de 18 y 17 años, respectivamente.
Randol Machado Hernández y Fidel Iglesia Reina, instructores de arte pertenecientes a la Brigada José Martí en el territorio, integran las filas de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Camagüey, colectivo que en cada una de sus proposiciones ratifica su más suprema aspiración traducida en el sempiterno deseo de que en esta y todas las épocas perviva la paz, el símbolo más precioso de la humanidad.
El tiempo vivido al calor de la Revolución, y haciéndola posible junto al pueblo, es algo que se constata en el accionar de los más nuevos gustosos de alimentar sus conocimientos con la sabia y experiencia de todos los que a lo largo de su vida aprendieron a valorar la grandeza de dos muchachos cuyos cuerpos yacen dormidos, abrazados al cemento, de una calle y una estrella.
En este ‘2018’ se cumplen 61 años del inolvidable crimen de Sergio y Luis, los hijos que dijeron a su madre Esther: “No temas, algún día te sentirás orgullosa de nosotros” y orgullosos de ellos se siente la nueva generación guaimareña presta a impulsar el país y aportar su granito de arena a su desarrollo, justo ahí nace la riqueza de un pueblo que cada '13 de agosto' como es tradicional desde ‘1957’, en una peregrinación lleva flores hasta la tumba de dos cubanos que pese a su corta edad se irguieron a escaños de hombres.