Una joven con quimeras que engrandecen a Cuba
- Escrito por Niurka Rivero Navarro.
- Publicado en Locales

Guáimaro, 24 ene.- Pese al interés de las gobernaciones imperialistas de detener el empuje de una sociedad humanista que entre los muchos logros alcanzados destaca sus aportes al deporte, la educación física, la recreación y la calidad de vida de su población, la política hostil impuesta por las administraciones de Washington a Cuba no ha podido impedir el triunfo de las diferentes disciplinas deportivas.
En Guáimaro el nombre de Melani Arcia Pineta sobresale en la nómina de atletas distinguidos por su entrega y dedicación a la práctica del Voleibol, deporte ideado en ‘1895’ por William G. Morgan, preparador físico en la YMCA.
Arcia Pineta se alista desde ya para transformar en realidad su más anhelada quimera dirigida a ser reconocida a nivel mundial, ganar seguidores, conquistar triunfos y también conocer en su entrenamiento diario cómo enfrentar y vencer en los tabloncillos.
De alta estatura, morena y con una juventud que le anima y entusiasma a seguir en la búsqueda del sendero de los campeones, Melani aspira ser en el mañana como su actual entrenadora Regla Maritza Bell McKenzie, tres veces titular olímpica y por varios años integrante del Equipo nacional de voleibol femenino de Cuba, conjunto que dominó el mundo en la última década del pasado siglo XX.
La muchacha protagonista de esta historia ha sido seleccionada en dos ocasiones (2016-2017) como la mejor atleta del territorio, oportunidades en la que Arcia Pineta agradece a sus primeros entrenadores toda la devoción que le ofrendaron en sus períodos iníciales.
Parca al hablar, siempre que se le entrevista entre nervios y emociones menciona el nombre de Valentín Coba, técnico deportivo que hoy labora satisfecho y presto a formar voleibolistas de la talla de Melani Arcia Pineta, futura medallista de ligas mayores, adolescente de 18 años, actualmente alumna de la Escuela Nacional de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) “Giraldo Córdova Cardín”, en La Habana.
Ella, la guaimareña orgullo de su familia y también del desarrollo deportivo en el más oriental de los municipios camagüeyanos tiene bien definidos sus propósitos, crecer con la pujanza del sistema deportivo cubano demostrada por años, mantener los mejores valores humanos e imponerse en el terrero para continuar defendiendo el lugar de honor ganado por las generaciones anteriores que supieron ubicar a la mayor de las Antillas, siendo una nación subdesarrollada, entre las potencias mundiales del deporte.