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Profesora de generaciones, danza al compás del viento

  • Publicado en Locales

Guáimaro, 23 jul.- La danza y, por ende, el baile como expresión humana tiene causes que según el coreógrafo y bailarín Ramiro Guerra, se manifiesta por tres vías, la religiosa, la de recreación colectiva y la del espectáculo. La historia de la danza en Guáimaro y su comarca tiene expresiones en las tres vías antes mencionadas.

Ramiro Guerra, coreógrafo y bailarín cubano.

Referente a esta manifestación artística y su desarrollo después del triunfo de la Revolución, en la región más oriental de Camagüey, no puede obviarse bajo ningún concepto el trabajo de una maestra de maestros que desde el año ‘1969’ llegó al territorio graduada de la Escuela Nacional de Arte (ENA) entusiasmada por el ánimo de enseñar, enseñar y enseñar.

Dotada con los conocimientos teóricos y prácticos necesarios, además de un gran espíritu laboral, la protagonista de esta breve historia comenzó a desarrollar talleres y a formar grupos de aficionados con repertorios en los que predominaban los bailes campesinos tradicionales y las danzas folklóricas de otros países especialmente México.

Con la dueña de esta leyenda la danza en Guáimaro tomó por primera vez la vía del espectáculo desde una perspectiva más especializada y compleja. A su legado se suman los nombres de otros instructores como el de Maricela Castro, Carlos Hernández, Liria Castañeda y Leida Falcón, todos lograron que la danza en el municipio alcanzara reconocimientos importantes en festivales provinciales y nacionales.

Llegó pues, el momento exacto para mencionar a la bailarina, maestra, a la instructora de arte inspiradora de esta página, es ella Zoraida Hernández Calvo, formadora de tantas generaciones que hoy le agradecen su entrega y por sobre todas las cosas su PASIÓN por la danza siempre escrita con letra mayúscula.

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