En Guáimaro todos aportamos a la Constitución
- Escrito por Gelsy Rodríguez Rivero/editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Reforma Constitucional
Guáimaro, 23 ago.- La defensa de la unidad y de nuestra soberanía son tradiciones arraigadas en la historia del pueblo guaimareño, y hoy, vuelven a ser claves para el desarrollo del país; por eso participamos con total responsabilidad y compromiso en el proceso de Reforma Constitucional que se desarrolla en las comunidades y centros de trabajo desde el pasado ‘13 de agosto’.
Pero para los guaimareños este ejercicio popular de democracia participativa tiene una significación especial, por ser cuna de la Primera Constitución de la República de Cuba en Armas, aprobada en la Asamblea de Guáimaro en 1869.
Desde aquel entonces, aquí nos corre por las venas el orgullo de velar por nuestros deberes y derechos, por la organización y la legalidad en el país.
Con esa tradición constitucionalista como base, ahora aportamos nuestras opiniones y propuestas para contribuir a la actualización de la Carta Magna aprobada hace 42 años, en un escenario nacional e internacional muy diferente al de ahora, que requiere incluir las transformaciones socioeconómicas implementadas en correspondencia con los acuerdos adoptados en el Sexto y Séptimo Congresos del Partido Comunista de Cuba (PCC), como bien explicó el General de Ejército Raúl Castro en su discurso del ‘26 de Julio’ pasado en Santiago de Cuba.
Nadie mejor entonces para comprender la importancia de alzar la voz por el presente y el futuro de la nación, conscientes de que nuestra voluntad cuenta para incidir en las decisiones más relevantes y el funcionamiento eficaz de nuestra sociedad socialista. Muestra de ello ha sido el entusiasmo del pueblo, tanto con el estudio del documento como en las asambleas de consulta.
Desde que se empezó a vender el tabloide, los ejemplares se agotaron casi de manera inmediata, y los cambios propuestos enseguida generaron comentarios que se compartían en grupos en diferentes espacios, tanto del ámbito familiar, hogareño, como en espacios públicos.
Era evidente el interés, y las personas se dedicaron a prepararse. Al iniciar las reuniones de discusión del Proyecto el panorama se oficializó.
Ahora todos los criterios quedan plasmados en acta y sabemos que se incluirán en los análisis para el texto definitivo de la futura Constitución.
Mucho se ha hablado hasta el momento de la importancia de la Constitución como base para regular la construcción del Estado y la actuación de las personas, así como la necesidad imperiosa de que se conozca, respete y cumpla estrictamente, para lo cual se impone seguir incrementando la cultura jurídica de la población.
Igualmente ha sido aplaudida y respaldada la propuesta de incluir en el Artículo cinco los calificativos de único y fidelista para el PCC, para reforzar su papel de vanguardia en la sociedad y mantener en alto el legado del Comandante en Jefe, cuyo espíritu trasciende en todo el texto de la Carta Magna.
Aunque ciertos criterios optan por mantener algunos aspectos como están actualmente, todos sí coinciden en que somos responsables de garantizar el carácter irrevocable del socialismo y la continuidad de la Revolución, así que nuestro protagonismo es decisivo para el éxito del proceso.
La consulta popular es precisamente eso: un ejercicio “con todos y para el bien de todos”, como nos enseñó José Martí, y como tal somos ejemplo para el mundo entero, donde deben conformarse con someterse a la ley, sin aportarle ni verse reflejados en ella.
Cómo no regresar entonces a Martí, que encarna la esencia de nuestro Proyecto: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. Así lo hacemos.