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¡Maestra, gracias por tus conocimientos y amor!

  • Publicado en Locales

Foto: Radio Reloj

Dic, 2018.- Carlos Rodríguez Consuegra es un pequeño de seis años de edad que atento y curioso compara las fiestas en homenaje a los educadores realizadas cuando asistía al círculo infantil con la de su escuela primaria actual y se percata que en todas se cristaliza el amor.

Carlos recibe el mes de diciembre doblemente feliz, ya sabe leer y escribir y hasta una postal elaboró para obsequiarla a su maestra. Con el color rojo escribió el nombre de su profesora, en la blanca cartulina pintó una casita con un bello jardín adornado por lindas flores y coloridas mariposas, innegable es su entusiasmo con el cual hechiza al que le rodea al punto de transformar a todos en protagonistas de su inolvidable historia.

En estas jornadas de celebración Carlitos como cariñosamente le llaman conocidos y admiradores ha escuchado una y otra vez la palabra sembrar pero nunca sola, bien unida a ella ha sentido el significado de otros vocablos como valores, ética, actitud, sentimientos, y es que cuando se habla de educar todos estos términos se fusionan para bien de una obra evangelizadora encaminada a hacer valer lo expresado por el inolvidable líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz cuando aseveró que los sueños se volverán masivos en la medida en que se descubre el valor del saber, que en realidad para el hombre viene a convertirse y se convertirá cada vez más en el mundo del mañana en el más alto nivel de felicidad.

Y justo es eso lo que experimenta Carlos Rodríguez Consuegra, bienestar y seguridad al saberse querido por su maestra, para él la persona más sincera y generosa que ha conocido. Junto a ella descubre caminos, experimenta emociones, dibuja su futuro, sueña su mañana y pinta de colores su presente. Por esas y muchas otras razones, Carlitos no quiso pasar por alto en la fiesta organizada para homenajear a su guía la oportunidad de regalarle una frase del pedagogo español Manuel Bartolomé Cossío, pensamiento preferido por su abuelita que bien se lo recomendó y así dice:

 “Dadme un buen maestro y él improvisará el local de la escuela si faltase, él inventará el material de enseñanza, él hará que la asistencia sea perfecta; pero dadle a su vez la consideración que merece....Gastad, gastad en los maestros”. Y no solo recursos, también “reconocimiento social”.

Después de la expresión leída atentamente por la instructora de Carlitos, retumbó en el aula un deseo colectivo: “Amada educadora deseamos para ti un 22 de diciembre, Día del Educador, maravilloso”. Desde ya y por anticipado ¡Felicidades!

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