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Ante el peligro y la adversidad se impuso la solidaridad

  • Publicado en Locales

Ene, 2019.- Enero es sin dudas un mes que convoca al recuento, a rememorar pasajes que calaron tan profundo por su dimensión humanista y sus altas dosis de solidaridad, tal es el caso de la ayuda incondicional de médicos cubanos que ante el llamado de Fidel Castro acudieron a salvar vidas en el pueblo haitiano que vio prácticamente devastada su capital aquel 12 de enero de 2010 a consecuencia de un terremoto de 7.3 grados en la escala Richter.

Nueve años han trascurrido del doloroso suceso en el que perdieron la vida más de   200 mil personas y más de un millón resultaron damnificadas. La innegable adversidad encontraba a su paso una fuerte trinchera levantada a base de corazones vestidos de batas blancas dispuestos a devolverle la esperanza, esa que nunca defrauda, a los habitantes del país más pobre de América.

En sus calles agrietadas, entre los escombros y la falta de agua, alimento y luz un hálito de vida se escapaba de casas de campañas hechas por galenos cubanos que entre lágrimas, tristeza y sollozos por el desolador paisaje se plantearon que no era el momento de llorar, era el momento de salir al encuentro de los que necesitaban ayuda médica urgente.

El mundo no olvida las imágenes de horror provocadas por un fenómeno natural que históricamente ha arrasado con ciudades y ha sepultado en el abismo a cientos, miles de seres humanos para siempre imposibilitados de transformar en realidad sus sueños.

Este 23 de enero al revisar las valiosas reflexiones del Comandante eterno, todas consideradas legados a tener en cuenta, varias relacionadas con los sucesos en Haití saltan a la vista, sí, al releerlas una frase vuelve a retumbar "¡Enviamos médicos y no soldados! ¿La recuerdan? Por supuesto, como olvidarla, con esa expresión Cuba ratificaba su indescriptible sentido del internacionalismo y el cumplimento del deber. Mientras, el gobierno de los Estados Unidos enviaba miles de soldados de las unidades de infantería de marina a territorio haitiano, junto a tropas aerotransportadas de la 82 División y otras fuerzas militares.

Validado esta el altruismo de los profesionales de la salud pertenecientes a la mayor de las Antillas, doctores y enfermeras prestos a no renunciar jamás a su fe aun en los momentos más difíciles, y es precisamente esa confianza en el sí se puede la que recibe la respuesta de agradecidos que entre el desamparo, el luto y la desolación no demoraron en dar las gracias traducida en la expresión ¡Con hombres y mujeres como ustedes hay esperanza para nosotros los sobrevivientes haitianos!