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Con todos y para el bien de todos

  • Publicado en Locales

Foto:Radio Cadena Agramonte

Guáimaro, 21 feb.- Yo voto sí, esta frase acompaña a los cubanos hace varios días y es que su significado lleva el sello de pueblo, el sentido de humanidad. Para niños, jóvenes y adultos escucharla, verla, y sentirla representa hacer valer con mayor fuerza la convicción de que juntos hacemos Cuba.

La nueva Carta Magna por la cual los hijos de la mayor de las Antillas votarán el venidero 24 de febrero responde desde el principio y hasta su artículo final a los intereses de una isla empeñada en garantizar calidad de vida y bienestar a su principal recurso, el humano.

En cada una de las propuestas plasmadas en la Constitución destaca el valor de la unidad, imprescindible para consolidar la convocatoria que asegura que al caminar fusionados se llega más lejos.

El próximo domingo los guaimareños despertarán más temprano de lo acostumbrado para acudir a las urnas y corroborar su total apego al proceso social elegido desde el 1ro de enero del 59 y hasta la actualidad, el porqué de esta afirmación encuentra su cimiente en muchas razones, Cuba siempre será una República y no una monarquía, Cuba es y seguirá siendo la patria solidaria admirada por muchos, Cuba nunca doblegará sus rodillas y repudiará hasta la saciedad todo aquello que pretenda e intente lacerar la gloria vivida.

Votar sí por la nueva Constitución significa responder a la perpetuidad de la historia, significa imortalizar el legado del inolvidable Fidel, significa abrir novedosos caminos de inclusión a favor del desarrollo económico y social del país que durante todos sus años de Revolución ha demostrado estar en desacuerdo con aquellos que ansían vendar heridas sin curarlas. Cuba ha sabido enfrentar crisis, se ha caído y levantado, pero nunca deja desamparados a sus hijos es por eso que su nueva Carta Magna se presenta plagada de derechos, que es lo mismo decir justicia social.

Los cubanos que en pocos días reafirmarán su Sí por la continuidad de la Revolución, los mismos que en las últimas jornadas han plasmado con puño y letra sus rubricas en contra de la agresión extranjera a la República Bolivariana de Venezuela, declaran unánimemente su acuerdo total con la nueva Constitución capaz de evidenciar que la soberanía no descansa en el Estado sino en la nación.  

Aunque vivir de manera auténtica implica enormes desafíos, aunque las circunstancias actuales no se parecen mucho a las vividas por generaciones anteriores, algo sí queda bien claro, grandes son los retos a enfrentar y asumir desde la perspectiva humana y social y esa conciencia aparece reflejada en el nuevo texto constitucional con visión de futuro, mañana que invita a tomar nuevas decisiones, a enfrentarnos pletóricos de sueños e ilusiones a la apasionante aventura de seguir haciendo PATRIA.