Enfermera guaimareña colabora en la tierra de Simón Bolivar
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Locales
Guáimaro, 13 may.- La mujer protagonista de esta historia hace honor a su nombre, sí, sus padres al nacer le pusieron Esther quizás sin saber que este apelativo de origen hebreo significa ‘estrella’ y justo así la ven los que la conocen, aman y respetan y es que Esther ha sabido ganarse en sus años de existencia un lugar en el alma de la gente que le admira en su ir y venir, en su carácter afable y en su dulce y mágica manera de dialogar con las personas.
Esther atesora 30 años de experiencia como enfermera, con satisfacción exhibe su título de Licenciada y Especialista en Enfermería Comunitaria, profesión a la que le dedica empeño, entrega, voluntad y altruismo.
Hoy Esther cumple misión internacionalista en la hermana República Bolivariana de Venezuela, allí día a día acumula en su cajita de memorias nuevas experiencias y maneras de hacer inspirada en potenciar ese don único de los seres humanos que piensan en cómo aportar calidad de vida y salud al prójimo.
En Cuba sus seres queridos y más amados, sus amigos y compañeros de trabajo la aplauden por su dedicación a las batallas de devolver la esperanza que no defrauda a los que la piensan perdida, baten palmas porque Esther es de las personas que llevan el respeto al hermano más allá sin adulterar en el corazón y es precisamente esa la razón que le permite ser reconocida como jefa de Enfermería en el Policlínico ‘Victoria de Girón’ en Guáimaro, responsabilidad que asumió durante cinco años, tiempo después fue llamada a cumplir la tarea de asesora municipal de Enfermería, función donde creció mucho más su reputación y su ejemplo de siempre decir adiós al sueño y buenos días al trabajo.
Desde diciembre de ‘2018’ Esther María Guerra ofrenda su sapiencia a todo el venezolano que la necesita. En la tierra de Simón Bolívar y Hugo Rafael Chávez Frías, justo en la Isla de Coche perteneciente al Estado Nueva Esparta, la gestora de la felicidad principal actriz de esta leyenda cumple con dos encomiendas, la de enfermera intensivista y jefa del grupo de trabajo del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Esther se declara orgullosa de formar parte del ejercito de compatriotas que en cualquier lugar del planeta tierra hacen valer la máxima martiana que asevera: “Dondequiera que el hombre se afirma, el sol brilla”.
Ante los actuales acontecimientos en Venezuela provocados por las ambiciones imperiales, la cubana guaimareña Esther María Guerra no teme ni flaquea, al contrario, su deseo de servir se acrecienta porque sabe que al finalizar el humano compromiso su sentido de la dignidad se mostrará más sólido y quedará sempiternamente traducido en la expresión “Valió la pena vivir esta experiencia, además de aprender a prevenir enfermedades y eliminar debilidades”.
Con el ejemplo y legado de su inolvidable y eterna mamá Esther Romero Rodríguez, con el cariño de su esposo Santiago Bebert y su único hijo Ángel Bebert, la enfermera de mi historia afianza sus pasos cada vez más firmes y seguros, orgullosa de promover la ayuda solidaria en una nación que al igual que Cuba, resiste, no claudica y apuesta por trascender presta a defender su independencia y gloria.