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Martí vigente en infantes guaimareños

  • Publicado en Locales

Vigencia del pensamiento martiano en los pioneros cubanos.May, 2019.- Dialogar con los infantes de mi barrio siempre satisface, mucha alegría reporta el saberles orgullosos del hogar donde viven, en él manifiestan poder descansar, reír y llorar. Para ellos, papá y mamá son maravillosos, el amor que les profesan crece día a día, razón suficiente para declararse felices de vivir en Cuba, nación que hace sólo pocas horas rememoró el aniversario 124 de la caída en Dos Ríos del más universal de los cubanos, el patriota José Martí.

La relación de los niños de mi comunidad con el Apóstol de la Independencia cubana es evidente, lo supe en un abrir y cerrar de ojos, sí, porque en mi conversación pude constatar cuanto aman al autor del libro La Edad de Oro, obra que conocen al dedillo y que como bien alegan, jamás debe faltar en ninguna biblioteca personal porque sus páginas encierran valores humanos, educación, instrucción y sabiduría.

Cada ‘19 de mayo’ nos recuerda al Martí inolvidable, al cubano que desde muy joven defendió las causas justas, al hombre inteligente y audaz capaz de dibujar con palabras los destinos de la isla a la que le entregó todo, su amor, su inteligencia, su carácter visionario, su pasión, su poesía.

Saben los pequeños de mi cuadra que mucho les falta por aprender del creador del periódico Patria, de él mantienen vivo el asombro cuando la maestra les contó en el aula que Martí no dormía probablemente más de tres o cuatro horas y que leía y leía todo tipo de materia, se enteraba del último libro, la última comedia, la última invención y siempre le alcanzaba el tiempo para visitar a los amigos y aparecer en un salón.

¡Qué orgullo representar la organización identificada con su nombre, sí, la Organización de Pioneros José Martí (OPJM)! Así exclamaron unidos y dedicaron al Héroe Nacional aquel momento de plática donde se hizo alusión al José Martí trabajador, al orador que habló constantemente en mítines y movió la prensa conmoviendo hasta las piedras con su elocuencia, como bien afirmó su amiga entrañable Blanche Zacharie de Baralt, en el texto “El Martí que yo conocí”, dedicado al apóstol en el año ‘1945’, emocionando los corazones de todos los cubanos.

¡Cuántas lecciones martianas estimulan los días de los pioneros guaimareños! De ellos también se aprende, ellos los discípulos de José Martí asumen la vida con esperanza, con el deseo unánime de ser feliz y hacer feliz a los demás, con la máxima de rodearse de buenas personas y ser una de ellas, con la convicción de que lo más valioso en la vida no es lo que tenemos sino a quien tenemos.

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