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Diez sillas para 10 viejos robles

  • Publicado en Locales

Complejo Cultural Museo Mausoleo en Guáimaro.Así los vi este 16 de abril, 53 años después de aquel acto de masas cuando el líder de Cuba Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución.

 

La centenaria ceiba del Complejo Cultural Museo-Mausoleo, de la Ciudad de Guáimaro, en Camagüey, Cuba, la escultura en forma de rosa sobre la que se levanta el recuerdo de Ana Betancourt de Mora, camagüeyana pionera de la emancipación de los derechos de la mujer, y la música del cantautor cubano de la Nueva Trova:  Silvio Rodríguez, me trasladaron hasta la épica fecha de 1961, cuando la embestida imperialista trató de darle un tiro de gracia a la incipiente Revolución en el mismo corazón de aquella juventud que se preparaba para cumplir una vez más con Fidel.

Aquel precepto suyo, que decía, lo más difícil comienza ahora, no te vamos a decir, te vamos a dar, si no, sigue conmigo esta marcha heroica en que un pueblo estoico se desata del yugo y sale a conquistar su estrella de la libertad.

Me remitieron esos 10 viejos robles, combatientes de Playa Girón, sentados en sus 10 modernas sillas, a recordar los cientos de jóvenes milicianos y revolucionarios que ayudaron a sestarle al imperialismo yanqui su primera gran derrota en América.

Su pechos, adornados con las medallas del servicio distinguido a la Patria, las del amor a Cuba y a la dignidad, parecían esta mañana  de miércoles, más de sus sangres que de sus cuerpos, todavía hoy marcados por la voluntad y la decisión irreversible de continuar defendiendo nuestro Socialismo.