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Pido permiso para hablar de una madre muy especial

  • Publicado en Locales

Josefa Navarro, reflexiona en la Playa mientras observa a su hija Niurka Rivero y su nieto Jose Leandro disfrutar de la naturaleza cubanaPido permiso a las madres para hablarles de  una muy especial.

A los 24 años de edad, decidió tener su hijo, curiosa se preguntaba una y otra vez ¿qué será, niña o niño? En breve tiempo conoció la noticia:“Espera  usted una niña”. Así, con la alegría de experimentar  en unos meses la inigualable satisfacción de ser madre, justo el 16  de septiembre de 1970, esta mamita extraordinaria sintió el primer llanto de su anhelado bebé.

La pequeña casa donde vivía se repletó de gloria, la alegría invadió a todos, un padre muy feliz y una madre dispuesta, iniciaban una larga etapa colmada de esfuerzo, dedicación y mucho amor.

La bebita comenzó a crecer, de niña se transformó en adolescente, de adolescente pasó a ser una joven responsable, trabajadora, a veces entretenida, jocosa y capaz de hacer sonreír a la persona más triste. Estudió, se hizo profesional y un día decidió ser madre como su mamá.

Cada jornada que transcurría en su etapa de embarazo pensaba en ser con su hijo como su madre fue, es y será siempre con ella: comprensiva, amorosa, dedicada.

Paciente esperaba el momento exacto para saborear el placer de tener en sus brazos a su  retoño. El 26 de octubre de 2004, justo a las nueve y quince minutos de la mañana, nacía el niño, orgullo  para su mamá y júbilo para sus abuelos.

Estimulante resultaba cantarle al chiquilin las mismas canciones, los mismos mimos, los mismos cuentos, con que la madre dormía a la hija cuando era pequeñita.

Jose Leandro, cuando daba sus primeros pasos (hijo de Niurka Rivero, Periodista guaimareña que se siente feliz de ser madre)

Hoy día, esa única hija convertida en madre, en toda una mujer  disfruta el placer de  poder decir: Gracias, muchas gracias mami Josefa por tu ternura desenfrenada, por aún a mis cuarenta y tres años, verme como la niña que nunca crece, por pelearme y regañarme cuando actúo incorrectamente , por guiarme, por estar ahí, siempre que te necesito, por querer tanto a mi hijo, tu adorado nieto, por ser buena y lo más importante:

¡Gracias doy a la vida por tenerte conmigo, por escuchar mis plegarias de que hoy y por mucho tiempo, tengas ánimo y salud para seguir acompañándome en este difícil camino, el que asumo todos los días inspirada en la más valiosa de tus lecciones: El amor.

Los padres de Niurka y ella junto a su niño Jose Leandro.