El poder de "Jorgito el camagüeyano"
- Escrito por Adelante digital
- Publicado en Camagüey
Camagüey.- En la noche del pasado jueves 25 de diciembre, el espacio de la Mesa Redonda retransmitió el documental El poder de los débiles, del alemán y Doctor en Ciencias Filosóficas Tobías Krile. La producción audiovisual ponía su lente en la historia de Jorge Enrique Jerez Belisario, o “Jorgito el camagüeyano”, como lo conocen muchos.
Ese muchacho, aparentemente discapacitado, volvió recientemente de la presentación del emotivo material en Alemania. “Fue muy efectivo para contar una parte de la realidad cubana. Hicimos política sin hablar de política.
Tobías estaba preocupado porque solo el 30 % del trabajo hablaba de los Cinco Héroes y le dije que no era así, sino su totalidad, porque mi realidad y la de Cuba eran posibles porque a esta Isla la custodian hombres como René, Ramón, Fernando, Gerardo y Antonio”, comentó a Adelante el también estudiante de cuarto año de Periodismo.
Sobre la gira nos contó: “Fueron 24 días de intenso trabajo, recorrimos más de 4 000 kilómetros y tuvimos 11 presentaciones. Me llamó la atención la increíble desinformación de los alemanes con respecto a nuestro país. Del tema de los Cinco se conocía menos aún. También me impresionó lo que significamos para los movimientos de izquierda de allá. Lo que construimos en este lado del mundo, aun con sus insuficiencias, es un paradigma.
“Resultó difícil, pero cumplimos la misión. Antes de irnos ya estaban llegando mensajes a la Oficina de Amnistía de Alemania pidiendo que se pronunciaran nuevamente por el caso de los antiterroristas. Hay proyectos de seguir presentando el documental en otros países europeos”.
Pero el vínculo de Jorgito con el caso de los Héroes cubanos no es reciente. Más de 12 años han pasado desde que escribiera la primera carta a los cinco hombres y comenzara así una larga batalla por su regreso. Nunca imaginó que su activismo en esa causa también le haría crecer la familia, más allá de Jorge, el padre; Martha, la madre; y Amanda, la hermana.
SE EXPANDIÓ EL FAMILIÓN
“A inicios del 2002 yo escribo una carta para Ramón, Gerardo, Antonio, Fernando y René, como lo hacían muchos pioneros cubanos. Tony me respondió y eso fue el impulso para introducirme completamente en la lucha. La primera vez que me paré delante de un grupo de personas para hablar de los Cinco estaba en quinto grado. Fue una causa que me motivó. Siempre pensé que ellos estaban protegiendo el sueño a los cubanos.
“En el 2005 vienen Irma (madre de René), Ailín (hija de Ramón) y Magalis (madre de Fernando) a Camagüey. A mí me invitan a ese encuentro y a partir de allí mantuvimos el intercambio, ya fuera por correo electrónico, llamadas telefónicas o visitas. Así nació, más que una amistad, una hermandad.
“Realmente los lazos ‘sanguíneos’ se afianzaron cuando mi hermana y yo descubrimos la carta que escribió Gerardo y tituló A mis hijos que están por nacer. Ese año, 2008, se cumplían 20 años del matrimonio de él con Adriana, y a mí y a mi hermana se nos ocurrió escribirles una misiva donde les decíamos que la familia iba a compartir con ellos el cariño de los hijos, e hicimos firmar a nuestros padres como señal de aprobación”.
—¿Esa misiva fue el bautizo?
—A ellos les encantó la idea. Adriana comenzó a telefonearnos todos los fines de semana para saber de sus hijos camagüeyanos. Hubo una llamada que duró como una hora, donde nos contó cómo conoció a Gerardo y la forma en que había comenzado el noviazgo.
“Ella venía y se pasaba unos días en mi casa, pues dice que en Camagüey se relaja. Ha ido a las escuelas para saber cómo estamos. Cuando tuve que decidir qué carrera estudiar, ella me sugirió Periodismo. Estuvo muy pendiente también de los 15 de mi hermanita, hasta la maquilló el día de la fiesta. A partir de esa relación el resto dijo que si Gerardo era mi padre, ellos serían mis tíos.
“René me dijo sobrino al responderme a una entrevista que le mandé cuando estaba en 10mo. grado y no había escogido aún la profesión. Cuando vino a Cuba, al morir su hermano Roberto, yo estaba casualmente en La Habana en un evento, me llamó y me dijo que quería verme. Por esas vueltas que da la vida, cuando estábamos compartiendo, entró una llamada de su abogado que le decía que la jueza autorizó a que si renunciaba a la ciudadanía norteamericana se podía quedar en la patria. Podrás imaginarte la alegría que sentimos. Fui testigo de ese importante momento. Allí me prometió que vendría a mi casa y lo cumplió. Un día, cuando iba para la Sierra Maestra, llamó como a las 9:00 p.m. y nos hizo la visita hasta la madrugada.
“Con Ramón tuve intercambios por correo. Él nunca recibió las cartas que yo le escribí, pero me conocía por referencias de su esposa. Obtuvo mi cuenta de correo a través de unos amigos españoles, Paco y Rosa Bernal. Fueron más de 140 mensajes los que intercambiamos, hasta el día 16 de diciembre pasado en que me llegó una notificación donde me eliminaban la cuenta de Ramón, porque él ya no era preso federal. Yo dije, ¿qué pasó? Felizmente vino la noticia de su libertad”.
—¿Y Tony y el ajedrez?
—Con Tony me acerqué más cuando la periodista Arleen Rodríguez Derivet me invitó al programa de Radio Rebelde “La luz en lo oscuro”. En ese momento el único que podía escucharlo era Antonio y allí conté que me gustaba jugar ajedrez. Él estaba perfeccionando el juego ciencia en la prisión. Por el mismo sistema de Ramón, empezamos a jugar.
—¿Cómo les fue?
—Casi soy ajedrecista, lo estuve estudiando dos años en la ESPA y lo he ayudado. Lo que comenzó con una partida, terminó siendo una red que seguía a diario los movimientos. Devino una manera distinta de divulgar el caso. Se incorporaron personalidades como los grandes maestros Silvino García y Lázaro Bruzón, y el camagüeyano Maestro Internacional Lázaro Bueno, quien terminó siendo el entrenador principal de Tony.
“Lo más importante del juego fue el intercambio, que me ayudó a crecer como persona. Esa cercanía con hombres como ellos marca a cualquiera. Él me dijo que la próxima partida la vamos a jugar aquí.
“Con Fernando la cercanía vino por el documental. El día de la presentación en el ICAP, en La Habana, él compartió con nosotros y apoyó la idea de la gira por Alemania. El mismo día que me iba me dio algunas sugerencias de cómo enfocar el tema de la realidad cubana y manifestó que estaba seguro de que el audiovisual cumpliría su objetivo. Su mamá es muy especial conmigo. Dice que soy parte de las cinco familias, pero que en la de ella ocupo un lugar especial”.
—Aquí entre nosotros, sin que nadie se entere, solo los miles de agramontinos que leerán Adelante, ¿en algún momento se te acabó la esperanza de que volverían?
—No. Yo lo que sabía era que no iba a ser una batalla fácil y que iba a depender del esfuerzo de muchas personas para poder llegar a Barack Obama. Pero siempre tuve la convicción de que la verdad estaba de nuestro lado y que contra esa nadie puede.
CAMAGÜEY EN SUS MAPAS SENTIMENTALES
“Ramón dijo en la Mesa Redonda que lo logrado por el pueblo de Cuba respecto a la liberación de ellos solo es comparable con la epopeya del rescate del brigadier Julio Sanguily por la caballería de Ignacio Agramonte.
“Tony tiene proyectos que lo acercan a esta ciudad. Está trabajando en la publicación del libro Ajedrez hacia la luz.
“Gerardo nos llamó el jueves 25, cuando concluyó la Mesa Redonda. Me espetó: ¿‘tú no sabes quién te habla?, le voy a decir a Adriana que no conoces mi voz’. Me preguntó por Alemania, por los proyectos del documental y expresó que estaba ansioso por venir a compartir con su familia camagüeyana. Pidió que saludara a todos, a los de la casa, a los vecinos y al pueblo en general. Viene cuando nazca Gema. Aseguró que Camagüey es como su segunda provincia”.
—Ya el año está en cuenta regresiva. ¿Deseos para el próximo?
—Para el pueblo camagüeyano, mucha felicidad por el aniversario 56 del triunfo de la Revolución. Que para el año nuevo tengamos metas mucho más ambiciosas para la ciudad y la provincia, y unidad en torno a las ideas que defendemos.
“Espero que el 2015 me regale la visita de Gerardo, Adriana y Gema, y una partida de ajedrez con Tony en la Avenida de la Libertad”.