Homenaje a José Martí, el visionario infatigable
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Locales
Otro 28 de enero convocó a vivir con valentía y perseverancia. Otro aniversario del natalicio del maestro José Martí agrupó a jóvenes rebeldes abrazados a la Revolución que desde el 1ro de enero de 1959 les dio el derecho de contribuir al progreso del país.
Cuba toda se iluminó con las llamas de antorchas rebeldes y redentoras. En marcha unida, los jóvenes se adueñaron del camino que día a día nos convoca a construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad digna del hombre que con esfuerzo y voluntad la edifica y fortalece.
El nombre del apóstol se inmortalizó en los rostros de las nuevas generaciones, en el corazón de los héroes, en el agradecimiento eterno de los Cinco hermanos antiterroristas, René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio. A lo largo y ancho de la isla se respiró el espíritu inquebrantable de Fidel y cada paso dejó grabada la huella de un pueblo donde la palabra patria se entreteje con la progresiva creatividad de una juventud que jamás permitirá desaparezca la historia.
Las imágenes disfrutadas por la televisión cubana, una vez más dejaron al descubierto que la tradición de desfilar el 27 de enero en Cuba no pierde su brillo.
Segura estoy, muchos recordamos la etapa de estudiante universitario, cuando entusiasmados vitoreábamos consignas, repetíamos una y otra vez letras que conformaban nombres y estampábamos en pancartas y letreros la satisfacción de sabernos también testigos de una leyenda de paz, derecho ciudadano y amor.
El 28 de enero, muchas interrogantes se agolpan en la mente, una destaca y así expresa: ¿Por qué marchamos horas antes de la jornada que marca el natalicio del hombre de ‘La Edad de Oro’? La respuesta no se hace esperar: José Martí supo compartir sus sueños, sus alegrías, sus frustraciones, sus trabajos, su lucha. Supo ser universal y legar a las generaciones futuras que el abrazo fraterno conquista pueblos, que cuando se ama de veras y las batallas se engalanan con el ansia de emanciparnos solo así puede experimentarse el honroso orgullo de decir: “Esta es nuestra tierra, sí, la que ella, él, ellos, usted, nosotros, todos conocemos como Cuba, la misma Cuba de la justicia, la libertad, la solidaridad y la fraternidad humanas. Por eso marcharon los de ayer, los de hoy y lo harán también los protagonistas del mañana.