Loguearse
A+ A A-

Guaimareño orgulloso de integrar el Movimiento 26 de Julio

  • Publicado en 26 de Julio

Logo del Movimiento 26 de Julio.Guáimaro, 26 jul.- Luis Manuel Pestano, integrante de la Asociación de Combatiente de la Revolución Cubana en Guáimaro, formó parte del Movimiento Revolucionario Clandestino “26 de Julio” creado por Fidel Castro en el año 1955. Hoy tiene 83 años y recuerda con total lucidez aquella época incierta y convulsa. Sus ojos azules se remontan al pasado, brillan de añoranza, se recuesta algo más sobre el balance de la sala de su casa y mientras se pasa reiteradamente las manos por la blanca y limpia cabellera recuerda.

“Tenía 18 años cuando comencé a conspirar en protección de los pisoteados intereses del pueblo cubano, era integrante del movimiento estudiantil que se gestaba en Cárdenas.

Yo era hijo de un campesino de la clase media de la zona de Yaguajay, en Sancti Spíritus y estudiaba el bachillerato en el Colegio particular presbiteriano La Progresiva, radicado en ese municipio de la provincia de Matanzas.

Eran mis compañeros de lucha los jóvenes revolucionarios Renato Guitart Rosell, José Alberto Naranjo Morales (alias Pepín Naranjo), Marcelo Salado y José Antonio Echeverría, los dos últimos no estudiaban en La Progresiva pero visitaban nuestro internado en sus roles conspirativos contra el tirano Batista.

Al finalizar la enseñanza media matriculé en la Universidad de Santa Clara como estudiante de Agronomía, especialidad que interrumpí en el tercer año de la carrera  para cumplir tareas revolucionarias encomendadas por el Movimiento.

Me gradué como Ingeniero en los cursos para trabajadores algunos años después del triunfo del ‘1ro de enero de 1959’.

Como integrante del ‘26 de Julio’ recibí la misión de organizar la captación de revolucionarios para integrar la primera célula del Movimiento en Nuevitas.

Desde allí también viajaba a Guáimaro y a Cascorro para contactar con Azórides Sedeño y con David Paneca la venta de bonos del ‘26 de Julio’ que servían para comprar armas y avituallamiento para el Ejército Rebelde.

En la zona de Santa Lucía de Nuevitas conocí a José Botello y con él me uní al Ejército Rebelde, por eso pertenezco a las dos categorías: lucha clandestina y Ejército Rebelde.

Al triunfo de la Revolución, ya como uno de los coordinadores del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA) me asignaron la responsabilidad de  intervenir empresas y terminales azucareras como los centrales Lugareño y Senado y la hacienda Rancho King, de un latifundista americano. Participé en la implementación de la primera y la segunda Leyes de reforma agraria.

En Guáimaro realizaba esas mismas funciones Alcides Barba Machado, el hermano de Walter y Álvaro. En ese entonces conocí aquí a Elpidio Lezcano Agreda, quien fuera durante muchos años dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC), y alcazaba los grados de  teniente del Ejército Rebelde.

Hice la Zafra del año 1970 como director azucarero de los ingenios Lugareño y Senado, más tarde me ocupé en el Departamento de Desarrollo Agropecuario (DAD) con varios talleres para la reparación de carreteras, entre ellas la de Guáimaro a San Miguel en lo que fue el tramo a la comunidad de San Pablo, allí trabajamos en el montaje de la Planta de Asfalto de Martí.

Cumplí disímiles responsabilidades en apoyo a la Revolución Cubana, dentro del PCC, en el Proyecto de Desarrollo Agropecuario de la FAO en Camalote y me jubilé en la construcción de la Cuenca Lechera camagüeyana.

De entonces a la fecha formé una familia, entregué lo mejor de mí a la Revolución y soy integrante de la Asociación de Base número ocho de los Combatiente de la Revolución Cubana. Orgulloso estoy de haber pertenecido al Movimiento ‘26 de Julio’ y de haber nacido en Cuba.