Solidaridad humana, hasta en los tiempos difíciles
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/ Editado por: Bárbara Cortellán Conesa
- Publicado en Opinión
Enero, 2016.- Ella, sí, la tierra más hospitalaria y heroica de la isla mayor de las Antillas, vive días de tensión, experimenta las inevitables sacudidas naturales que mantienen atenta a la población acostumbrada a uno que otro estremecimiento, pero jamás comparable con los que acontecen hace más de una semana en Santiago de Cuba, región engrandecida por su historia, cultura, resistencia y mestizaje.
La nación sigue con mucho interés las noticias emitidas por los medios de difusión masiva encargados también de orientar al pueblo acerca de cómo debe actuar en caso de que acontezca un sismo de mayor intensidad. Es cierto, el temor se adueña de todos, los santiagueros caminan por las calles, laboran, asumen retos y compromisos pero no olvidan, saben que el peligro los acecha, no sólo a ellos, también a guantanameros, granmenses, holguineros.
La incertidumbre se ha extendido desde el Oriente hasta el Occidente del país. Territorios como La Habana experimentan inundaciones y enfrentan las secuelas que dejan a su paso intensas lluvias, mientras que en la cuna del Son las vibraciones de la superficie terrestre persisten.
Las familias deciden salir, protegerse, pero sin perder la ecuanimidad, esa que no puede fallar ni en los momentos más difíciles. Disciplina y mucha responsabilidad acompañan a los pobladores que no vacilan en demostrar la más fuerte de las sacudidas, la solidaridad humana.
Comparten el desvelo, la taza de café, los días y las noches, las noticias más actualizadas, hasta el inmenso cielo al que miran fijamente y desde lo más profundo del corazón ruegan no suceda el fenómeno que sumiría a todos en la tristeza.
Sorprendente resulta revisar muros en la red social Facebook, los mensajes de esperanzas se leen y asimilan como hálitos de luz, invocaciones a la Virgen de la Caridad del Cobre y plegarias conmovedoras demuestran cuanto valoran a Santiago no sólo en su dimensión histórica, también como territorio inspirador ante los desafíos del presente y el futuro.
En la también conocida como tierra caliente viven amigos, familiares, niños, jóvenes, hombres y mujeres de carne y hueso que edifican y sueñan, hermanos que una y otra vez se preguntan ¿Se abrirá o no el suelo?, lamentablemente la respuesta se va de la mano de los especialistas. La situación anómala (no previsible) que exhiben algunas regiones orientales, en especial Santiago de Cuba, convoca a estar ¡Preparados y alertas!