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José Martí, reciba el más colorido ramo de rosas

  • Publicado en Opinión

Alejandro Estrada Romero siente admiración por el maestro José Martí.Enero, 2016.- Dialogar con Alejandro Estrada Romero siempre deja el dulce sabor de un mágico encuentro, de esos que imaginamos pletóricos de fantasías propias en los niños y las niñas.

El pequeño alumno del tercer grado en la escuela primaria Antonio Maceo, de Guáimaro, me pidió escribiera acerca de su amor por José Martí. Este ‘28 de enero’ día en que toda Cuba rememora el 163 aniversario de natalicio del Apóstol,  manifiesta sentirse pleno, feliz, por eso contento y entusiasmado, caminó por las calles de su comunidad y de cada jardín, sus dueños le obsequiaron rosas, las que unidas se transformaron en un hermoso ramo, obsequio especial para el autor del libro La Edad de Oro.

Alejandrito, como todo infante cubano, estudia, juega, sueña, recibe educación y pasión de sus padres, la atención esmerada de maestros y maestras a los que también agradece su devoción por la literaturamartiana.

En esta jornada especial no olvida las lecciones aprendidas. La bondad de Pilar, inspiradora de los versos Los zapaticos de Rosa, la valentía de Meñique, pequeño de estatura pero gigante de corazón, el mensaje para las personas ambiciosas como Masicas, la esposa del pobre Loppi o la extraordinaria reflexión relacionada con el valor de la amistad brotada del cuento La muñeca negra.

Recuerda con cariño cuando su mamá le regaló una cajita bien forrada en su quinto cumpleaños. Ansioso por saber rasgó la envoltura y de su interior sacó un libro donde varios angelitos, dibujados en la carátula, parecía le saludaban e invitaban a hojear una por una las páginas del aquel texto maravilloso. Noche tras noche su papá le leía las extraordinarias leyendas, así nació su simpatía por José Martí, el más universal de los cubanos.

Transcurrido el tiempo, el obsequio recibido cuando descubría por vez primera la inolvidable alegría de aprender a leer y escribir se convirtió en su volumen preferido, el que nunca falta en su mesita de noche.

Alejandrito ya lee con más fluidez y mayor rapidez, facilidad que le ha permitido repasar  las páginas de La Edad de Oro, sin dudas la publicación más exquisita que para los niños y niñas de América escribiera el héroe por excelencia de la lucha libertadora.  

Para el protagonista de esta historia, el hombre de La Edad de Oro es y seguirá siendo su amigo, porque desde ya le sabe maestro, mártir, soldado, apóstol, por esas y muchas otras razones, Alejandro Estrada Romero, dedica al Héroe Nacional de Cuba el ramo más fragante de rosas y la caricia de la más hermosa bandera.