Historia y vigencia del Partido
- Escrito por Gelsy Rodríguez Rivero/Editado por: Bárbara Cortellán Conesa.
- Publicado en 7mo Congreso del PCC
Abr, 2016.- No por gusto es abril el mes del Séptimo Congreso. Es el mes del Partido, desde el Revolucionario Cubano (PRC) de José Martí, hasta el Comunista de Cuba (PCC) de Fidel Castro, y el de la proclamación del carácter socialista de la Revolución cubana. Es la continuidad del ideal independentista, de lucha por la unidad y de defensa del socialismo que ha guiado siempre a nuestra nación.
El Partido Revolucionario Cubano (PCR) se constituyó oficialmente el ‘10 de abril de 1892’, acto que rindió tributo también a la Asamblea de Guáimaro, importantísimo hecho histórico acontecido en este municipio en 1869 y considerado el primer paso por el logro de la unidad en los inicios de la gesta emancipadora.
En las bases se establecía que el PRC se constituía, concretamente, para lograr la independencia de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico; ordenar una guerra generosa y breve encaminada a asegurar en la paz y el trabajo la felicidad de los habitantes de la Isla; fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia y salvar al país de los peligros internos o externos que lo amenacen.
Para el Partido Revolucionario Cubano lo más importante no era la cantidad de integrantes, sino su amor patrio, empuje y honradez. ¿Y no son acaso esos mismos los principios del Partido Comunista de Cuba (PCC)? El propio Fidel lo llamó “el precedente más honroso y más legítimo del Partido que hoy dirige la Revolución”.
El PCC, nombre que adoptó oficialmente en 1965, tiene la responsabilidad de organizar y orientar los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.
De esa manera está refrendado en el artículo 5 del capítulo uno de la Constitución cubana, que proclama desde su tercera reforma en 2002, la irreversibilidad del carácter socialista del proceso revolucionario iniciado el ‘1ro de enero de 1959’ y ratificado el 16 de abril de 1961.
El PCC basa su autoridad en la justeza de su firmeza política, el ejemplo de sus militantes, el vínculo con el pueblo, y la capacidad de escuchar, persuadir e incorporar a la mayoría a la lucha por los objetivos de la Revolución, a partir del principio de la voluntariedad.
Es la vanguardia, la máxima guía política para el avance y el perfeccionamiento de nuestra sociedad; fiel a los principios del internacionalismo, el antiimperialismo, la solidaridad y la fraternidad entre los pueblos. Pero sobre todas las cosas, es la personificación de la Revolución en cada uno de sus miembros, por eso el primer deber de un militante es la defensa de la Revolución en todos los terrenos, en cada momento y en cualquier circunstancia.
Es el legado de Martí, con el ejemplo de Fidel.