Chávez pervive entre nosotros
- Escrito por Niurka Rivero Navarro/Editado por: Bárbara Cortellán Conesa.
- Publicado en Opinión
Jul, 2016.- Este 28 de julio cumpliría 62 años el mejor amigo de Cuba, el hombre que daba la amistad de corazón, el vástago amado que Elena catalogaba como una especie de franciscano porque perdonaba mucho, ella, sí, la madre querida decía siempre “Ese hijo mío rompió el molde”.
Amó tanto al prójimo y a la patria que supo morir por ellos.
El nieto de la abuela Rosa Inés, la misma que le enseñó la humildad, a trabajar, cosechar, la misma que le ayudó a conocer la solidaridad, de la que también aprendió los valores del venezolano humilde, de los que nunca tuvieron nada y constituyen el alma de su país, renace una y otra vez en el corazón del indio, el niño, el soldado, la mujer, el abuelo, el joven, prestos a salvaguardar las conquistas de la Revolución emprendida hace más de 17 años.
Líder hasta la médula, pervive en la memoria sagrada, en el recuerdo imperecedero que ratifica la máxima de jamás traicionar sus orígenes. Él, siempre fiel al pensamiento bolivariano resucita cada día seguro de realizar lo irrealizable.
Con la espada del Libertador Simón Bolívar derrota la perdularia élite opositora, sin miedo y sin vacilación se manifiesta contra el imperio y una y otra vez recalca su ferviente pasión por la tierra a la que le confesó eterno amor y fidelidad verdadera.
Entre el cielo y la tierra, entre la sombra y la luz, Hugo Chávez Frías continúa cantándole a la vida. Desde la eternidad le habla al pueblo venezolano, a la América toda, él, regresa, vuelve, cabalga y camina presto siempre a patentizar la valía de una frase del Libertador que le inspiró hasta su último aliento: “Mi único amor siempre ha sido el de mi patria, mi única ambición su libertad”.