Loguearse
A+ A A-

Mártires de la patria, perviven y enaltecen la nación

  • Publicado en Opinión

Homenaje a Frank País.Jul, 2016.- Por estos día de celebración y homenajes, la historia parece no descansar, los pequeños de casa disfrutan sus merecidas vacaciones y a la vez se suman más y más a la batalla por el conocimiento de la Cuba de ayer, hoy, la Cuba de siempre.

Barrios y comunidades se repletan de preguntas curiosas ¿Por qué los rebeldes en julio de 1953 atacaron los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo y el Moncada, en Santiago de Cuba? ¿Por qué el líder Fidel expuso en su alegato de sentencia ‘Condenadme, no importa, la historia me absolverá? ¿Por qué la penúltima jornada del séptimo mes del año es conocida en la isla mayor de las Antillas como Día de los Mártires de la Revolución?

Cada interrogante encuentra respuesta en los adultos de hoy, muchos de ellos protagonistas de aquellas etapas de luchas por la libertad de la patria. De las memorables contiendas se recuerdan nombres como el de Haydeé y Abel Santamaría, Melba Hernández, Frank País, René Ramos Latour (Daniel), Raúl Pujol, por sólo citar algunos ejemplos. 

Los infantes gustan de saber, de profundizar en los perfiles de inolvidables guerreros que ofrendaron hasta sus propias vidas por defender los ideales de justicia, equidad e independencia plena. Las figuras de los héroes y mártires se dibujan en los corazones sencillos de los hombres y mujeres del mañana.

Ellos, sí, los pinos nuevos quedan atónitos al conocer que Frank País siempre puso el deber y la disciplina por encima de las emociones. El también gran maestro, el mismo que instituyó en su aula la Flor Martiana, el profe que infundía en sus alumnos el sentimiento patriótico y los estimulaba a que estudiaran y trabajaran, confiaba en el triunfo, por eso en cada segundo, minuto, hora, se manifestó listo para el combate.

El joven que siempre parecía un niño grande, el rebelde de vigoroso carácter, el cubano que como describió una de sus grandes amigas, la inolvidable Vilma Espín, “era un poco dibujante, un poco músico, un poco poeta, hombre de acción siempre, dotado de formidable capacidad de organizador”, es recordado hoy con la misma veneración que lo hicieron los compatriotas que tanta fidelidad le mostraron en los inolvidables períodos de lucha.

Eran las cuatro y quince de la tarde del ‘30 de julio de 1957’, en la ciudad de Santiago de Cuba, Frank se dirigía al auto, no tuvo oportunidad de defenderse, unas cuadras más abajo los esbirros lo acribillaron a balazos, su muerte conmovió, el guerrillero perecía en su última batalla, más su amor por la patria y la vida, se transformaron en un antídoto de esperanza que aún hoy a 59 años de su partida física incentiva a viejas y nuevas generaciones a no claudicar en el empeño de continuar siendo por siempre hijos de una nación libre, auténtica, solidaria y soberana.

¡Gloria eterna a los mártires de la Revolución!