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El Vaquerito: inspiración para las nuevas generaciones

  • Publicado en Opinión

Roberto Rodríguez Fernández, El Vaquerito.Sep, 2016.- La historia de una nación se nutre de anécdotas, hechos y acontecimientos que marcan un antes y un después. En la hermosa y brillante tarea de hacer Patria, hombres y mujeres se distinguen no sólo por el arrojo, también por esa voluntad heroica que los convierte en seres inmortales, cuya obra, entrega, esfuerzo y dedicación perduran en el tiempo.

En la isla mayor de las Antillas, muchos nombres destacan en la incansable contienda de luchar por la soberanía plena, la independencia, la Revolución, la misma que aún hoy se mantiene firme, intacta, indestructible. Figuras como la de José Martí, Antonio Maceo, Máximo Gómez, Ignacio Agramonte, Fidel Castro Ruz, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara y Raúl Castro Ruz convocan a leer, recordar, descubrir, valorar y jamás olvidar.

Hoy cuando los estudiantes de la escuela secundaria básica en Guáimaro, Roberto Rodríguez Fernández, materializan un importante concurso inspirado en el mártir que identifica ese centro estudiantil, vale la pena rememorar al pequeño gigante que descalzo llegó a la Sierra Maestra en 1957, para unirse a los guerrilleros alzados allí, encabezados por Fidel y sus barbudos.

Vale la pena escudriñar las páginas de los libros donde su nombre destaca como el jovencito de pequeña estatura que recibió una paliza propinada por los esbirros batistianos, acción que le incentivó a partir en busca de los que peleaban por la libertad en el mismo corazón de las montañas.

En plena Sierra Maestra, Celia Sánchez Manduley le obsequió unas botas que muy bien se ajustaban a sus pies, un sombrero guajiro cubría su cabeza, fue entonces cuando el Che dijo: ‘Parece un vaquero mexicano’. A partir de entonces lo llamaron El Vaquerito.

Roberto Rodríguez Fernández, El Vaquerito, pese a su corta edad supo asumir retos como los de desempeñar con sólo nueve años varios oficios para sostener a su familia. Fue estibador, repartidor de leche, ayudante de tipógrafo, por solo citar algunos ejemplos.

El mártir protagonista de este tiempo de comentario, se ganó no sólo el respeto de los rebeldes, también la confianza sobre todo del Che que lo designó líder del ‘Pelotón Suicida’, escuadra integrada por valientes guerreros, compatriotas que como todos los que peleaban en el llano y la montaña soñaban con una Cuba independiente.

El Vaquerito, destacó por su energía durante la toma de los municipios de Cabaiguán, Fomento, Placetas, Remedios y Caibarién, en Las Villas. Acató al máximo las órdenes del Comandante jefe de la Columna 8, el argentino-cubano Ernesto Che Guevara. Se ofreció voluntario para la invasión a Occidente que comandarían Camilo y el Che.

Mucho puede hablarse del aquel joven que un balazo en la cabeza le ocasionó la muerte justo dos días antes de cumplirse su sueño y el de muchos otros, ver a Cuba liberada del yugo opresor. El 30 de diciembre de 1958, en la batalla de Santa Clara, caía mortalmente herido el cubano chistoso, imaginativo y de buen carácter, el mismo que transmitía optimismo a los demás combatientes durante las travesías.

Ha pasado el tiempo y su ejemplo no se olvida. La nueva generación de cubanos le recuerda y respeta, por eso en esta jornada que dignifica su nombre, los estudiantes de la enseñanza secundaria demuestran que conocen muy bien su biografía y sienten orgullo de seguir sus pasos, de batallar por ser como él, valiente, aguerrido, sincero, cubano verdadero, siempre dispuesto a luchar, para hacer realidad todo sueño y la patria venerar.