Relaciones Cuba- EU: ¿cambios en el escenario de Trump?
- Escrito por Sindy Domínguez Díaz/Editado por: Bárbara Cortellán Conesa.
- Publicado en Locales
Guáimaro, 21 feb.- Según revelan encuestas de la prensa local a los guaimareños, la política del mandatario norteamericano Donald Trump hacia Cuba resulta impredecible, pues el millonario neoyorkino es inconsistente en sus posiciones sobre el proceso de acercamiento iniciado por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, el pasado 17 de diciembre de 2014.
Para Manuel Madrigal Torres, vicepresidente del Consejo de Administración Municipal, es posible que prevalezca el espíritu de hombre de negocios de Trump, quien solo podría buscar una amplia apertura económica entre los dos países.
Al decir de Evelio Morales Somonte, presidente del consejo popular de Cascorro, no se vislumbra un cambio de 180 grados en la política de la nación norteña hacia esta isla, sino un período de pausa o enfriamiento en el proceso hacia la normalización de las relaciones.
Por otra parte, según manifiestan los entrevistados, para el logro de relaciones normales entre ambas naciones Estados Unidos tendría que renunciar a su pretensión histórica de decidir y controlar el destino de este país, como expresó recientemente Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.
Desde el comienzo del restablecimiento de las relaciones diplomáticas se evidencian avances en la negociación de temas de interés común para los dos países.
Sin embargo, quedan cuestiones pendientes, como el levantamiento del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a la isla, el cual es rechazado por la comunidad de estados, hemisférica y global, y cada vez se incrementa el número de países dispuestos a desafiar las sanciones, promoviendo la integración cubana a la economía mundial.
Recientemente la administración de Trump informó que realiza una revisión completa de todas las políticas de EE.UU hacia Cuba, análisis con un enfoque, supuestamente, en los “derechos humanos”.
Entonces, ¿supondría este análisis basado en los “derechos humanos” la idea de terminar con el bloqueo a la isla, de devolver a Cuba el territorio ocupado ilegalmente por la base naval de Guantánamo o de cesar el financiamiento de los programas subversivos de radio y televisión?
La realidad demuestra que se trata solo de un discurso, mediante el cual se pretende establecer una pausa en el proceso de normalización de las relaciones, así opinan los guaimareños, aunque no es recomendable ser absolutos cuando se trata de una personalidad tan impredecible, como Trump.
¿Se logrará entonces, mantener la irreversibilidad del proceso con la nueva administración estadounidense en la Casa Blanca? Los cierto es que la mayoría de los norteamericanos, cubanos y la comunidad cubano-americana apoya procesos de diálogo e intercambio con la isla del Caribe, y no sería lógico que el mandatario norteamericano implemente una involución en este sentido.
Ante las dudas de lo que pueda o no ocurrir en el futuro, solo queda claro que Cuba nunca renunciará a sus principios, y que las relaciones solo avanzarán sobre la base de la tolerancia y el respeto al derecho ajeno.