Miriam, poetisa que encanta y enamora
- Escrito por Niurka Rivero Navarro
- Publicado en Locales

Mar, 2017.- En Guáimaro el 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía, también se celebra con numerosas lecturas y presentaciones de libros enriquecidos por los versos, oportunidad para patentizar la valía de poetisas y poetas que crean con refinamiento y elegancia abrazados a la sapiencia, la sabiduría, el conocimiento, todos lujos del intelecto humano, vale entonces el homenaje a una incansable creadora del territorio más oriental de Camagüey. Le invito a conocerla en este breve tiempo de comentario.
Muchos le ven desandar por la ciudad con su camisa protectora del sol, su jaba tejida que tantos sueños resguarda y su parca sonrisa. Aunque su estatura es pequeña la enaltece la grandeza de su corazón, el amor hacia la literatura y su devoción por los niños.
Así es Miriam Estrada Medina, integrante de la vanguardia artística guaimareña, mujer que con su pluma sabe abrir el ala de un beso para eternizarla en el papel que más tarde pasa a formar parte de las páginas de un libro conmovedor que domina a los públicos, los anima y atrapa.
En las obras de Miriam prevale la máxima que asevera: ‘Aquel que a través de su talento sabe perfilar las sombras, el artista capaz de batallar para que siempre reverdezca la ilusión logrará que la idea florezca transparente y pura’. Expresiones como estas avalan las creaciones de la autora de Mapucha, Los niños del Caroní, el Libro de los Zunzunes, textos en cuyas páginas resplandecen la imaginación, el ensueño, la vida.
En el Día Mundial de la Poesía, jornada que acontece hoy en todo el orbe gracias a la iniciativa trazada en la 30ª sesión de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), acontecida en París en 1999, llegue a Miriam Estrada Medina el agradecimiento eterno por sus fantasías.
Gracias miles a la artista, poeta, creadora, a la madre encantadora, a la guaimareña fiel, a la cubana de naturaleza y corazón por poseer el don de transformar por medio de sus obras, a los pequeños de casa, en locos bajitos, tesoros de la patria, reparadores de sueños.