El rostro del amor y la esperanza
- Escrito por Gelsy Rodríguez Rivero.
- Publicado en Opinión

Junio, 2017.-Su carita es como un bálsamo contra todo cansancio, con mirada tierna y pícara a la vez llena su voz de alegría y en sus bracitos viene la mayor recarga de energías posible. El día y sus retos han valido la pena para esta feliz recompensa.
Y es que los niños y las niñas tienen ese don de hacer nuestro mundo un lugar mejor, con ellos y para ellos. Por eso cada 1ro de junio nos empeñamos en recordar que son el colectivo más vulnerable y por tanto el que más sufre las crisis y los problemas, razón mayor para ponderar sus derechos a la salud, la educación y la protección, independientemente del lugar del orbe donde hayan nacido.
Dedicar un día internacional a la infancia también sirve para hacer un llamado sobre las necesidades de los más pequeños y para reconocer la labor de las personas que cada día trabajan para propiciarles un futuro mejor.
Pienso entonces en Cuba y sus logros, que amén de tantas limitaciones y escaseces hace derroche de voluntad y prioriza recursos para favorecer su sano desarrollo. Desde el Programa de Atención Materno Infantil, el Educa a tu hijo y los Círculos infantiles hasta las enseñanzas primaria y secundaria, todo gira en torno a su formación integral y su felicidad.
La Revolución cuenta además con un cuerpo legislativo dedicado a garantizar la supervivencia, desarrollo, protección y participación de los infantes. Así, existen los Códigos de la Familia, del Trabajo, de la Niñez y la Juventud y la Ley de maternidad, con extraordinarias ventajas para la madre.
En nuestra sociedad, nada hay más importante que los niños y las niñas, son nuestro tesoro más preciado, nuestro impulso mayor, fuente inagotable de amor y esperanza. Velar por su bienestar, correcta alimentación, alojamiento adecuado, juego y descanso, actividades culturales, desarrollo de aptitudes y capacidades, escucharlos y tenerlos en cuenta para la toma de decisiones es para nosotros un deber y para ellos un derecho.
Los derechos de la infancia se basan en cuatro principios fundamentales: la no discriminación, el interés superior del niño, el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo, y la participación. Todos ellos también nos recuerdan a Martí y por qué cada final del día es más feliz cuando tu niña o niño se acerca entre tanto alboroto con carita tierna y con sus manitas abrazan la certeza de ser toda la esperanza del mundo.