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Día en que prevaleció el bullente panorama del pueblo

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Fidel recibido por el pueblo.

Guáimaro, 8 ene. - El 8 de enero de 1959 La Habana se declara de fiesta con la llegada del gran caudillo cubano hijo de José Martí. Ese día Fidel Castro Ruz entra triunfante a la capital del país acompañado de los guerrilleros. La Caravana de la libertad era recibida por una muchedumbre que nada la podía contener. Los barbudos quedaron envueltos en la marejada humana que enérgica vitoreaba ¡Viva Cuba! ¡Viva Fidel! ¡Viva el Ejército Rebelde!

Todos los que acudían al encuentro en cada expresión ponían al descubierto el sentimiento de gratitud. La presencia del hombre del Moncada y de la Sierra centra la actualidad de la memorable jornada. El calor popular estruja los uniformes verde olivo de los revolucionarios.

Aquellos héroes se sintieron felices, el discurso correspondió a Fidel que habló conjugando el aplomo y la pasión, con sólo dos palabras suyas los presentes sintieron que escucharían una alocución de excelente dimensión. El hombre de guerra se desdobla en conductor político.A su lado con su barba nazarena está Camilo Cienfuegos Gorriarán, El Señor de la Vanguardia.

Cerca de la medianoche el principal guía de la Revolución cubana en medio de una frenética ovación pone punto final a su discurso y lo hace con un hondo sentido reflexivo al dejar bien claro que: “El pueblo que ganó la guerra debe conquistar la paz y fabricar el porvenir”.

Hoy cuando en la isla mayor de las Antillas se rememora la sempiterna hazaña, retornan a la memoria los detalles de un recorrido espectacular que justo el 8 de enero del 59 anunciaba el nacimiento de una nueva época en todo el archipiélago cubano.

Etiquetado como La Habana, Fidel Castro